miércoles, 19 de julio de 2017

Entre un jilguero y una botella de vino


Desde niña siempre quise participar en un club de libros. ¡Me llevó 51 años cumplir el deseo!


Este año me invitaron unas amigas a participar en uno, y por razones diversas, hasta la semana pasada pude asistir.  El libro que eligieron las participantes fue El jilguero, de la autora estadounidense Donna Tartt. El libro "de bolsillo", en su versión en español, tiene 1145 páginas. Fue muy emocionante leerlo, con la encomienda de terminarlo para la reunión, que fue un jueves a las 7 de la noche. En realidad llegamos a las 8 (7 con puntualidad chilanga) y considerando que esta Ciudad de México es caótica, y con la lluvia más.


Organicé mis lectura para acabar un par de días antes, pero no contaba con los imprevistos de la vida. Falleció un querido amigo en esos días y me quedé sin ganas de leer, o para fines prácticos, de hacer cualquier cosa. En fin. Un día antes leí 250 páginas y a las 5 de la tarde del mismo jueves acabé las que me faltaban. ¡No podía llegar a mi primera sesión del tan ansiado club sin acabar el libro!
Disfruté todo el proceso, desde la lectura hasta la reunión con ese fantástico grupo de mujeres que conforma el Círculo de Lectura, Club del Libro o Aquelarre Literario. No sabría como llamarlo (eso si, va con mayúscula), pero está lleno de energía, inteligencia y mucha diversión.


Cada una aportó una visión diferente sobre el libro. A mi me gustó mucho, Donna Tartt escribe con un detalle impresionante. Tuve la sensación de estar leyendo, literalmente, un cuadro de la escuela flamenca de pintura. La obra gira en torno al robo de la obra El Jilguero de Carel Fabritius (1622- 1654), durante una explosión que se da en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, consecuencia de un atentado terrorista. El personaje principal es Theo Decker, joven de 13 años que está con su madre ese día en el museo. Ella muere y la vida de Theo cambia para siempre. En medio de tierra, agua, gente confundida, cadáveres, acompaña en sus minutos finales a un anciano que está en la misma sala de la galería que él con su nieta y le pide que se lleve el cuadro de Fabritius. El se lo lleva en medio de la confusión. A partir de ese momento su vida transcurre en un permanente caos, en Las Vegas, nuevamente en Nueva York, Europa y conoce personajes entrañables como Boris y Hobie, Pippa, Andy, Popchik (es un perro, pero es un personaje importante de la novela) y otros que se cruzan con la vida y muerte que como constante, le acompaña en todo momento.


La ambientación en Nueva York, en medio de antigüedades y del mundo de los anticuarios y la aristocracia de la ciudad está muy bien lograda. Los personajes tienen una personalidad clara, los agradables son entrañables y los detestables, verdaderamente odiosos.


Dicho esto, regreso al grupo de mujeres que nos reunimos en torno al libro, a buenos vinos y una rica cena preparada por la anfitriona. No sabría decir qué gocé más, si el proceso de leer a Tartt o la reunión misma.  Cada lectora un mundo, una visión, una pasión. En conjunto encontramos detalles y perspectivas que individualmente no habíamos percibido o que pasamos de largo. Nos reímos mucho de las ocurrencias, de los personajes favoritos de cada quién.  Boris se llevó una ovación compartida, alguien a quien uno debería encontrar alguna vez en la vida.  Yo lloré por momentos y me angustié también, sobre todo cuando Popchik estaba involucrado o parecía que quedaría a la deriva.


No hay duda, un buen libro, una buena autora, un buen vino, una buena cena y un extraordinario grupo de mujeres son en conjunto un gran pretexto para reunirse y disfrutar el placer de la lectura y la compañía.


Por cierto, si a alguien le interesa, pueden descargar gratuitamente aquí el primer capítulo de El Jilguero.


¿Alguno/a de ustedes ha participado en un grupo de lectura? ¿Han leído este libro o a Donna Tartt? Me encantará escuchar sus historias. Me pueden dejar sus ideas aquí abajo en la sección de comentarios.
Saludos.
@LaClau

Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 17 de julio del 2017.

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lunes, 17 de julio de 2017

Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda




¿Qué  áreas tienen que estar presentes en tu agenda y programa de trabajo?  Son 8 las que no pueden faltar. Si alguna tiene mayor peso, o alguna está ausente, seguramente te encontrarás viviendo con altibajos y en desequilbrio. ¿Qué significa esto? Que seguramente no te sentiras bien del todo y tendrás una sensación interna de que algo está faltando. Ahora verás por qué: 


Los planos o áreas a las que me refieron son las siguientes:

  1. Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo espiritual, de actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?
  2. Salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?
  3. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos y otras personas de la familia. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fortaleza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? 
  4. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. 
  5. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  6. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
  7. Entretenimiento y diversión. Sin duda, esta es un área vital de nuestra vida y en nuestra cultura no se le da la importancia y muchas veces, tampoco el tiempo que amerita. El ocio, la diversión y el tiempo de esparcimiento son esenciales para nuestra vida y para nuestro equilibrio y paz. Vivir sólo para el trabajo puede generar un terrible desequilibrio en nuestra vida y salud. ¿Qué haces cuando no "debes" hacer cosas? ¿Le dedicas tiempo a las actividades que te producen alegría y satisfacción? La alegría es una gran medicina para nuestro organismo, y no llega gratis, es algo que también debemos cuidar y procurar.  ¿Le das tiempo en tu agenda?
  8. Espiritualidad. En un mundo tan material como el que vivimos, en el que apenas tenemos tiempo a veces para comer, pareciera que dedicarle un horario a la espiritualdad es una pérdida de tiempo.  Nada más equivocado de "ganarle tiempo al tiempo" saltándonos esta dimensión tan importante de nuestra existencia.  Esta área tan poco apreciada es una de la cual obtendrás enorme fortaleza y seguridad para vivir una vida que te guste y te haga sentir bien. ¿Le dedicas tiempo a la semana? ¿Qué papel juega en tu vida en general? 

La forma en la que organicemos este todo y en que le demos forma a estas partes determinará y afectará nuestros días. 

¿Cómo organizas en general tu agenda? ¿Consideras estas áreas? ¿A cuál le dedicas más tiempo, esfuerzo y pensamiento? 

Analiza tu agenda las últimas dos semanas y date un tiempo para estudiarla. ¿Qué dice ello de tus prioridades? Si para ti es muy importante el desarrollo espiritual, pero no le dedicas tiempo, encontrarás que hay una contradicción entre lo que dices y haces. Evidentemente, estás generando un foco de estrés en tu vida. Piensa en qué otras áreas de tu vida hay contradicciones  y qué podrías hacer para vivir con mayor equilibrio. 

Por esto es que considero que nuestra agenda de trabajo y la forma en la que nos organizamos es tan importante para vivir bien, en paz y poder conseguir lo que nos proponemos en la vida.  La felicidad no llega sola, es un proceso al que le debemos dar forma. Cumplir metas, hacer cosa que nos estimulen y gusten son pasos para alcanzarla. 

¿Estás dedicándole tiempo a lo que te importa y hace sentir bien, útil y productiva/o?

Cuéntame cómo te organizas y qué haces para hacer las cosas que te gustan. Puedes dejar tus ideas en la sección de comentarios aquí abajo. 

Saludos y excelente inicio de semana.





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lunes, 10 de julio de 2017

¿Cómo me organizo si estoy de malas?



¿Te ha pasado, que estás de malas y no tienes ganas de hacer nada? Te entiendo perfecto. De malas todo se ve gris y pensamos que nada tiene sentido, o pensamos que lo que sentimos en ese furibundo momento será para siempre.

Te tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala: tu malestar es real y si, estás como el mismísimo demonio. Es cierto. La buena: no depende de nadie más que de ti cambiar de ánimo.

¿Y que tiene esto que ver con tu agenda y tu propia organización personal? Todo. Somos personas integrales y holísiticas, y lo que sucede en un área tiene efectos y consecuencias en todas las demás, estemos concientes de ello o no.  Tu vida seguirá marchando, estés o no de buenas, y si decides que el mal humor tome las riendas de tu camino, no estoy muy segura de que el puerto de llegada sea el lugar al que verdaderamente quieres ir.

"Pero estoy de malas y no me da la gana organizarme." Está bien. Es muy válido. A todas y todos nos ha sucedido, la cuestión es que en teoría, con el paso del tiempo deberíamos aprender a manejar nuestras emociones y aprender a dirigirlas de manera constructiva hacia nosotros y hacia los demás. (Por cierto, esa es una de las diferencias entre un adolescente y una persona madura... la incapacidad para manejar constructivamente las emociones y dejarse llevar por ellas.)

Estás de malas y tienes que organizar tu vida esta semana. ¿Qué vas a hacer? Tienes varias opciones, esperar a que el mal talante te pase, lo cual puede suceder hoy mismo o tal vez en unos días o cambiar de emoción y de actitud. En lo personal, me gusta más lo segundo.

Te cuento lo que hago cuando estoy así y necesito cambiar de ánimo para organizarme, hacer algo, hablar con alguien, dar una conferencia, asistir a una reunión o simplemente, pasar el resto del día de un humor distinto.

  1. Hago una pausa y respiro. Si, así de simple y evidente. Dejo lo que estoy haciendo y me doy unos minutos, que pueden ser hasta media hora a veces, detengo todo lo que estoy haciendo y respiro profundamente. Me concentro en el aquí y el ahora. Eso, inevitablemente, cambia mi actitud físicamente y me permite reorientar mis pensamientos. 
  2. Me hago preguntas relevantes (para mi en ese instante). La más importante normalmente es: ¿Qué gano si sigo de malas, qué beneficio obtengo de hablar con fulano de tal de malas, de ir a la reunión con este genio, de salir a dar una plática con esta cara de pocos amigos? Normalmente acabo riéndome y sobre todo, tomo conciencia de dos cosas: que el mal humor es un estado de ánimo, no una condición permanente y que normalmente cierra más puertas de las que abre. 
  3. Medito unos minutos. Una de las sensaciones que más  me gustan es "estar en mi interior". En mi caso, la "Preparación del Campo de Zhi Neng QiGong"  me resulta muy útil y casi por arte de magia me coloca en otra posición de tranquilidad y mayor claridad. Si no sabes qué hacer, busca guías para meditar, hay muchas, emplea la que te resulte mejor. Esto es algo personal y cada quien encuentra aquella práctica con la que se siente mejor.
Normalmente, después de estas tres cosas, me encuentro de un ánimo mucho más creativo y constructivo para seguir andando. Mi ánimo mejora y consecuentemente mi actitud.

¿Te das cuenta de cómo puede esto cambiar la estructura y el desenlace de tus días? No es lo mismo organizar tus actividades cuando lo único que quieres es romperle a alguien un sartén en la cabeza, que de buenas y cuando estás dispuesta/o a convertir ese sartén en una obra de arte.

Como te he venido contando las últimas semanas, tu agenda y tu manera de organizarla es muy importante para cumplir tus metas y para sentirte muy cómoda/o en tu piel y en tu vida. ¿Vale la pena intentar organizarla de buenas y con buen ánimo, no crees?

La próxima semana te voy a dar consejos sobre los aspectos de tu vida que no debes perder de vista a la hora de organizarte y poner fechas y horarios en tus actividades.

Por si te has perdido las entradas anteriores, aquí te dejo las ligas:


Recuerda dejarme tus reflexiones e ideas aquí abajo en la sección de comentarios. Me interesa mucho saber qué haces tú cuando estás de malas y necesitas cambiar de estado de ánimo.

Saludos. Que tengas una gran semana.

Claudia


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domingo, 2 de julio de 2017

Donde pones la mente, pones la energía



Es tan evidente y nos cuesta tanto comprenderlo: donde pones la mente, pones tu energía. 

Esto lo aprendí en mis clases de ZhiNeng Qi Gong hace años, con mi profesor Eduardo García Osegueda. En ese momento no comprendía la magnitud de la enseñanza ni lo importante que es tenerlo presente en nuestro día a día. 

¿A qué se refiere esta frase? A algo muy claro y que en oriente conocen muy bien los practicantes de QiGong, de budismo y de otras  técnicas de desarollo interno, sanación  y meditación: que el poder de nuestros pensamientos es central para fortalecernos o debilitarnos. Me explico.

Nuestros pensamientos son energía, pura y clara. Somos seres de energía, ya lo decía Einstein, que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, y todo en este mundo es energía. Nosotros y nuestros pensamientos también. La energía del cuerpo y  las actividades que desarrollamos, las  llevamos a cabo en función del sentido que les damos y de la dirección que nuestra mente les indica. 

¿Sabes por qué una discusión, un pleito, un momento de violencia te desgastan tanto? Porque tu mente está concentrada en ellos y por lo tanto, toda la energía de tu cuerpo la estás dirigiendo hacia esos pensamientos. ¿Te ha sucedido que estás con personas que cuando se van te dejan agotadas? Son esas personas que no cesan de hablar y que siempre tienen problemas que contar y que no dejan que se hable de otra cosa más que de su situación, y uno acaba prestando atención a ellas y sólo a ellas, y al final sientes como si les hubieras dado toda tu energía. Es cierto, se las diste, pues pusiste toda tu atención en el malestar que te transmitieron y te quedaste casi sin fuerza. 

Sucede lo mismo en nuestras actividades diarias y en aquello a lo que prestamos atención. 

Cierra tus ojos un par de minutos y revista todas las actividades que hiciste la semana pasada, o simplemente este día, y recuerda en qué concentraste tus pensamientos. ¿En lo que te salió bien o en lo que te salió mal, en las tonterías que hizo tu colaborador en la oficina, en el vecino latoso, en lo nefastas que son las personas que te rodean? ¿En lo bien que te salió lo que te propusiste o en lo que aún puedes hacer para cumplir tus metas, en lo amable que fue el muchacho que te acompañó con su paraguas para que no te mojaras, en lo cariñosa que fue tu pareja, en lo rico que estaba el helado que te comiste? Se trata de simples pensamientos, ¿lo puedes ver? La diferencia entre unos y otros hace una gran diferencia en tu sentir, en tu bienestar  o malestar y en los resultados que obtienes. 

¿En qué afecta esto tu vida y cómo puedes hacer algo al respecto? Me he dedicado a estudiar y analizar últimamente el impacto de lo que planeamos  y nuestra agenda de actividades en nuestro bienestar y equilibrio interno, físico y emocional. Cuando te dedicas a llenar tu agenda de actividades sin objetivos y sin sentido alguno, el resultado final es de malestar, cansancio y en muchos casos, de gran frustración. Por eso es tan importante que organices tus actividades en función de los objetivos que para ti son importantes en todas las áreas de tu vida. Que te conectes con actividades, personas y contextos que fortalezcan lo que buscas y no que debiliten tu fuerza interna. 

Insisto, lo  he dicho antes, y lo repito, no se trata de hacer afirmaciones optimistas y alejadas de la realidad tipo "soy feliz, soy feliz, soy feliz". La verdad es que sin un cambio en nuestra actitud, conciencia y sin sentido de compromiso, estas no son nada más que palabras vanas y vacías.  Una vez que tomas conciencia de las fuerza de tus palabras, de la importancia de canalizar tu energía y tiempo en aquello que tiene significado y valor para tí y te organizas siendo congruente con esto, te darás cuenta de que los resultados que obtendrás te harán sentir bien y encontrarás enorme satisfacción  y provecho en lo que haces. 

Si dedicas tu energía a hacer cosas que tienen importancia para otras personas, en lo que son o hacen los demás y en ver qué hacen tus vecinos, hermanos, amigos y no en lo que haces y eres tú, estás poniendo tu mente y tu energía en los demás.  Qué manera tan absurda de desperdiciar nuestro tiempo (recurso irrecuperable) y nuestra energía, ¿no crees?

¿Te hace sentido esto? ¿Lo has sentido y te ha pasado?

Te invito a que revises tu agenda de actividades y programa de trabajo la próxima semana desde esta óptica y veas si lo que vas a hacer y el tiempo que vas a invertir en ello es resultado de lo que te interesa o estás cumpliendo requisitos ajenos. ¿Vas a ver a una persona que realmente quieres ver o agendaste una reunión con ella por culpa o porque te sientes obligada? Te garantizo que haber tomado una decisión así no te hará sentir mejor pues irás con enojo por no estar haciendo otra cosa. La culpa es un gran vampiro de energía. Si no tienes manera de cambiar la reunión, cambia tu actitud y disfruta el encuentro. Decide TU estar bien y en paz en esa cita. La otra persona no tiene responsabilidad sobre tu bienestar, tú si.  Revisa el resto de tus actividades y citas. ¿Qué encontraste? 

Si me dejas tus reflexiones y experiencias aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer mucho. 

Que tengas una gran semana.



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domingo, 25 de junio de 2017

La fuerza de tus palabras



¿Te has sentado alguna vez a pensar con qué palabras defines, describes y cuentas tu vida, tus días, lo que te pasa, lo que haces?  

Las palabras construyen realidades. 

Las palabras que usamos para definir nuestra vida marcan y definen tu presente y tu futuro. 

Reflexiona dos segundos: ¿Cuáles fueron tus primeros pensamientos esta mañana al despertar y abrir los ojos? El ánimo y actitud no son iguales si te dijiste: "Uff, tengo que levantarme" que "Qué increíble, tengo cosas que hacer".   No es lo mismo que te digas: "Soy una idiota" a "Mira lo que estoy aprendiendo". 

Cuando planeas tus actividades diarias, semanales, mensuales, tu proyecto de vida, hace una gran diferencia que te digas: "Tengo que hacer esta lista interminable de cosas y actividades" a "Quiero hacer estas cosas que me motivan y me dan enorme satisfacción, o quiero hacer estas cosas que me producen placer y me acercan a mis metas y objetivos". 

¿Ves y sientes la diferencia? 

Por ello es tan importante tomar conciencia de lo que te dices y las palabras que empleas para describir tu vida y tus actividades.  Cuando te sientas a organizar tu agenda es importante que visualices lo que vas a hacer en el contexto de una historia que te fortalezca y haga sentir valiosa/o.  Me explico. 

Las actividades con las que llenamos nuestra agenda diaria es la suma de acciones que buscan hacerte llegar a alguna parte o que buscan acercarte a una meta o a algo que para ti tiene significado.  Si pones en tu agenda de actividades que tienes que limpiar tu casa, organizar el despelote que te rodea y pagar las cuentas y recibos, es altamente probable que tengas poco interés en hacer las cosas o que pienses que estás invirtiendo valiosísimo tiempo de tu vida en actividades poco estimulantes.  

Pagar las facturas, limpiar  y organizar no son un fin en si mismas, son medios para cumplir objetivos. Son acciones que forman parte de un objetivo mayor: estar en paz, en armonía para poder dedicar tu mente y tiempo a cosas que te permiten hacer otras que también son gratificantes.  Es difícil trabajar en un espacio desordenado, tener deudas a muchas personas les quita el sueño  y obvio, no pueden concentrarse en otras cosas. Estar en orden y coordinar bien las actividades en casa y en el trabajo permiten mayor sincronización de actividades, te hace sentir bien y te permiten vivir como te gusta. 

Date unos momentos para ver tu agenda de actividades esta semana y pregúntate ¿Qué significan estas actividades para mi?  Si son requisitos que ya ni te planteas, es un buen momento para que le des a tu agenda una perspectiva diferente.  Estás invirtiendo el recurso más valioso y no renovable que tienes: TU TIEMPO. ¿Le dedicas tiempo a acciones, personas, citas, reuniones que no significan nada para tu proyecto más importante, que eres tu misma/o?  

Date el tiempo y el espacio para ver esas actividades desde una óptica que te fortalezca y empodere y no desde una que te canse  y debilite.  Visualiza y define esas acciones desde un plano mayor, desde una óptica en la que comprendas que juegan un papel en la historia que estás construyendo de tu vida.  Escribe tu historia con palabras adecuadas y que reflejen tu valor y lo que para ti tiene significado. 

Cada cita de tu calendario debería representar un paso hacia un objetivo que te acerque a ser la persona que te interesa ser y a cumplir los objetivos que te mueven. Esa agenda -digital o manual- es una hoja de ruta hacia tus metas personales, familiares, profesionales, financieras, de salud. ¿Cómo quieres sentirte, verte y qué quieres estar haciendo y viviendo hacia final de año? ¿Cada una de las actividades que tienes calendarizadas son pasos que te acercan a eso que buscas? 

Las palabras pueden ser tus aliadas o tus enemigas a la hora de planear tus actividades y de definir tus metas. Si te cuentas una historia en la que no eres más que un ser pasivo que llena el requisito de hacer cosas "porque las tiene que hacer" es muy probable que te sientas sin motivación alguna para llevarlas a cabo.  Si te cuentas una historia en la que cada cosa que haces forma parte de tu plan de vida y todo está articulado para ayudarte a cumplir tus objetivos, te garantizo que llevarás a cabo tus actividades con otra actitud y tendrás más energía y más creatividad. 

Somos personas integrales y  todo lo que hacemos afecta todas las áreas de nuestra vida.  Si te visualizas así, te aseguro que verás la importancia de hablar de ti, de lo que haces y de lo que te importa con palabras que te alienten y fortalezcan, no con aquellas que te minimizan y debilitan. 

¿Me cuentas qué te ha parecido esto y me cuentas tu experiencia?

Saludos y excelente inicio de semana. 







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lunes, 19 de junio de 2017

Maravillosos lunes



Los lunes pueden resultar días insípidos y poco motivantes. Después de un fin de semana ¿quién quiere trabajar?  

La respuesta inmediata puede ser: Yo no. 

Sin embargo, la respuesta puede ser otra, y no depende de nadie más que de uno/a. ¿De qué depende? De lo que haces y qué tanto te gusta. 

Si, así de claro: si lo que haces no te gusta, no te apasiona y te ahoga en la monotonía, ¿quién quiere que llegue el lunes? No se trata de hacer afirmaciones tipo: "los lunes me apasionan" ni mucho menos. Se trata de hacer un ejercicio de absoluta sinceridad con uno mismo y descubrir por qué lo que haces no te apasiona. 

Soy de la idea de que la vida se va muy rápido como para dedicarla a cosas que no nos hacen felices ni mejores y que no contribuyen a que el mundo en el que vivimos (y que empieza en nuestra propia casa) sea mejor.  No estoy diciendo, tampoco, que tires todo a la borda y que averigües en el proceso qué te gusta. Si estás en la posición financiera, familiar y laboral de hacerlo, adelante, pero la mayoría de las personas no. 

Chi va piano va lontano, dicen los italianos. Quien va despacio llega lejos. 

A mi me ha funcionado en la vida hacer muchas cosas que me gustan y no dedicarme sólo a una.  La felicidad es un proceso, no un punto de llegada, y el proceso de cumplir metas que me he pleanteado, todo lo que aprendo en el camino, las preguntas que me hago, las personas que conozco en el trayecto y los resultados que obtengo -aunque me equivoque- me fascinan. Es la suma de todos esos factores la que me hace feliz. 

Por supuesto que he vivido momentos en los que lo hago que no me gusta. Se ven señales rojas por todas partes, sobre todo cuando los lunes y todos los días en la mañana me aferro a las cobijas y no quiero salir de mi guarida nuclear llamada cama. Es el primer indicador de que algo en mi vida no va bien.

Cuando eso sucede es el momento de tomar decisiones. Nadie mejor que uno para saber qué te gusta y qué no.  Las causas de nuestro malestar pueden ser muchas: desde la jefa, los compañeros de trabajo, el transporte, el tráfico, muchas causas externas, pero en el fondo, es la decisión que uno toma sobre cómo enfrentar aquello lo que hace la diferencia.  

¿Qué puedes hacer?
  1. Haz una lista escrita, o mental, de las cosas que haces todos los días y observa cuáles te gustan, te apasionan y cuáles de plano, no te motivan en lo más mínimo. 
  2. Cuando veas lo que te motiva y lo que no, analiza que es lo que te gusta de lo primero, y qué es lo que no de lo segundo.  
    • Sobre esto último: ¿Hay algo que puedas modificar? Recuerda que a las demás personas no puedes cambiarlas, lo que si puedes es cambiar tu actitud respecto a la situación.  
    • ¿Qué tendría que suceder para que te gustara estar en donde estás? ¿Hay algo que puedas hacer al respecto? Si la respuesta es si, manos a la obra. Ponte metas y tiempos para hacerlo. 
    • Si la respuesta es no, es tu decisión seguir invirtiendo tiempo -el único recurso que no puedes recuperar- en ese lugar o en esa situación. 
La vida consiste en tomar decisiones, y no decidir es una manera de decidir. A nadie puedes hacer responsable de tus decisiones, son tuyas, y a ti te corresponde hacer lo necesario para vivir lo que te gusta, motiva, hace feliz y saca lo mejor de ti. 

Si los lunes empiezas mal, es altamente probable que el resto de la semana el panorama no mejore. ¿Por qué no invertir un momento en desmenuzar este lunes para ver qué rescatas de él y qué puedes modificar para vivir lo que te gusta? Sería una pena desperdiciar el próximo lunes con lo mismo, y así sumar lunes frustrantes a lo largo de la vida ¿no?

Recuerda, para llegar lejos, empieza despacio, empieza rescatando este lunes y el próximo para que las semanas que vives, planeas y organizas valgan la pena y saquen lo mejor de ti. 
No olvides dejarme tu opinión aquí abajo en la sección de comentarios y cuéntame qué haces cuando te enfrentas a situaciones así. ¿Te gustan los lunes?









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domingo, 11 de junio de 2017

¿Tu agenda refleja el rumbo que quieres para tu vida?




He sido una persona organizada a lo largo de los años, pero hoy tengo interés en organizar mis prioridades de otra manera, no en función de listas y actividades que pueden volverme loca y saturar mi agenda sin cosas que necesariamente sean las que quiero.  ¿Les suena conocido? ¿Conocen esas largas e interminables  listas de "cosas que hacer" que lo dejan a uno siempre con la sensación de no haber cumplido con las metas? Creo que hemos planeado de manera errónea nuestra vida. La pregunta de fondo debería ser ¿En función de qué objetivos organizas tus actividades? ¿Tu agenda refleja a la persona que eres hoy y es congruente con el rumbo que deseas tomar en tu vida? 

Junio me gustó para repensarme.

No sé ustedes, pero he tenido la costumbre durante más de cincuenta años de sentarme a reflexionar sobre el rumbo de mi vida en diciembre. Muy típico de las fiestas decembrinas. El problema con ello,  es que la reflexión y los propósitos desaparecen normalmente para la tercera semana de enero.

Poco eficiente el asunto ¿no? Por ello, y en parte debido a que este año se ha convertido en un espacio de tiempos de reflexión, trabajo introspectivo y mucha observación, me he dado cuenta de que pensar en el camino por el que andamos no debería ser cuestión de una vez al año, en medio de la euforia decembrina.  La vida se va muy rápido. MUY. En este trayecto del camino en el que una no se hace más jóven y si tiene mayor claridad sobre lo que quiere, esta labor debería ser diaria. Como ello tampoco resulta factible en un ritmo de vida urbano y muy defeño (con tráfico y acelere cotidiano en la jungla asfáltica) si deberíamos dedicarle por lo menos una pensada una vez al mes, y cada semana para ver si estamos siguiendo el camino que queremos.

Como dice Tony Robbins, muchas personas nos hemos convertido en grandes administradores de minucias cotidianas. "Tengo que ir a la tintorería, ir al super, escribir un artículo, dar una conferencia, visitar a mis amigos, pasear a las perritas, organizar la casa, dar instrucciones al equipo, planear, organizar, supervisar.... y un larguísimo etcétera." ¡Es terrible! Al final, parece que vivimos para administrar una larga lista de cositas que saturan nuestra agenda, nuestros días y nuestra tranquilidad física y mental.
 
Seguir así implica seguir administrando actividades y no actuando en función de objetivos mayores. Como somos seres integrales y nuestra vida es holística, lo entendamos o no, deberíamos planear desde esta óptica, y esta la invitación que le hago a  quien lea esto. ¿A dónde quieres llegar en las diversas áreas de tu vida? ¿En dónde quieres estar en términos financieros, físicos, emocionales, de pareja, de familia, profesionales, intelectuales, espirituales, de salud? ¿Cuáles son tus objetivos en estas áreas, ya los definiste de manera clara y con fechas de cumplimiento? Si no lo haces, te tengo una noticia, es un hecho que difícilmente los alcanzarás. ¿Quieres bajar de peso, pero no has definido exactamente cuánto y para cuándo?  Da lo mismo lo que comas, el ejercicio físico que hagas y tu actitud ante la comida. ¡No sabes a dónde quieres llegar! ¿Quieres tener más recursos financieros? ¿Cuánto quieres tener en tu cuenta para final de año, en 10 años? Si no defines esto, tampoco sabrás qué tienes que hacer para obtener lo que deseas. ¿Quieres mejorar tu relación de pareja? ¿Qué significa para ti hacerlo, tener más sexo, conversar más, viajar más? Es lo mismo, tienes que definirlo.

¿Ves porque digo que hacer este ejercicio una vez al año es una pérdida de tiempo? Es a ti a quien se le va la vida cada año y quien cada año se da cuenta de que no cumplió todo lo que se planteó, quien se siente frustrado o frustrada y quien tendrá que lidiar con la insatisfacción de las metas no cumplidas.

Por ello, te invito a hacer lo que estoy haciendo: tomar lápiz y papel (para esto me gusta escribir a mano y no frente a la computadora, pero cada quien su estilo) y escribir específicamente todo lo que quiero en las áreas de vida que hoy son importantes para mi. El ejercicio implica plantearme con precisión qué quiero en cada área, cómo me veo con ello y desglosar las metas en meses, semanas y días, para darme una idea de lo que debo hacer por día, y cómo debo acomodar mi agenda para poderlo cumplir.

¿Qué dices? ¿Te animas a hacerlo?
No dejes de contarme aquí  en la sección de comentarios lo que piensas y cómo te estás organizando.
Saludos y que tengas un excelente inicio de semana.

Claudia 






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viernes, 24 de marzo de 2017

De polvo, tiempo, sueño y agonía




Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges

Hace meses me pregunto ¿qué sucede en el mundo? Confieso que no lo comprendo. Leo explicaciones de toda naturaleza y me parecen reales, pero en el fondo limitadas. 


Hace no mucho tiempo,  la historia reciente parecía relativamente lineal y la sucesión de acontecimientos lógica: de la Segunda Guerra a la Guerra Fría, de la caída del Muro de Berlín al mundo multipolar, de los nuevos liderazgos a la globalización. Los vasos comunicantes eran claros.

Hoy todo parece inconexo, y sin embargo, vivimos una realidad hiperconectada.  El ciclo de las noticias se acorta por segundo y “el hace mucho tiempo” puede consistir en un par de años, meses o hasta días.  Los hechos excepcionales se transforman en cotidianos, la verdad se confunde con la mentira, lo externo entra a nuestras casas.

Consumimos violencia y nos sorprendemos por su existencia en nuestra vida; respiramos malestar y esperamos que un día –sin razón alguna- todo sea bienestar; cambiamos adjetivos por ideas y todas y todos  nos consideramos jueces de lo correcto.

Nuestras certezas se han convertido en blancos en movimiento.  La Unión Europea es un claro ejemplo de esto.  Hemos sido testigos los últimos años de su consolidación, y de repente aparece Brexit, sacudiendo los cimientos de su razón de ser. Olvidamos, seres históricos finalmente, que la constante fueron las guerras y que la paz y la armonía la excepción. ¿Será que nos enamoramos de la idea de la paz y ello nos hizo olvidar que el enfrentamiento ha sido lo que ha caracterizado la historia de la humanidad?  Nos ha sorprendido, y asustado, la llegada de Trump y el radicalismo de su discurso y sus acciones, sin embargo, no es la primera vez que se vive; si es la primera vez que a generaciones enteras les toca escucharlo de viva voz, percibirlo y observarlo.

Hoy tenemos más información que nunca, nos enteramos de los sucesos a la velocidad de un tuit y sin embargo, no sabemos cómo responder ni enfrentar los desafíos. Necesitamos pensar, planear y reflexionar y la velocidad con la que vivimos hace que cualquiera de las tres opciones parezca una pérdida de tiempo. Actuar es la solución, ¿pero para qué y hacia dónde dirigirse?  

Pensamos que somos los actores de este gran escenario, pero lo que pasa cada día parece demostrarnos que somos las simples piezas de un gran tablero de ajedrez y que desconocemos que Dios detrás de Dios la trama empieza.

Imagen: Max Pixel


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martes, 1 de marzo de 2016

8 enlaces de interés para mujeres de 50 y más



En este proceso de encontrar información útil e inspiradora para las mujeres cercanas o mayores de 50 años he encontrado 8 enlaces que me han resultado de interés y que quiero compartir.  Tocan temas diversos y áreas diferentes de nuestras vida: desde la moda hasta la salud, pasando por la sexualidad y la espiritualidad.


  1. Fashion over fifty. Es una página de Facebook que rescata la moda para las mujeres de esta edad y busca imágenes e información inspiradora. 
  2. The Art of Aging. Esta página de Facebook comparte pensamientos y reflexiones sabias.
  3. Mujeres mayores de 50 años, las nuevas empresarias en Estados Unidos.  Artículo que analiza su situación y aportaciones en el mundo empresarial estadounidense.
  4. Salud. Qué vigilar entre los 50 y 60 años. Una revisión general sobre los principales focos de atención en materia de salud en estos años. 
  5. Sexo después de los cincuenta. Una guía para disfrutar nuestra vida sexual a cualquier edad.
  6. Alimentos imprescindibles a los cincuenta años. Información clave para mantener una buena alimentación y salud.
  7. Cuaderno de mujeres. Este blog de Silvana Girbes retoma historias, textos, libros de mujeres destacadas -algunas conocidas otras no tanto- que tienen mucho que aportar para el autoconocimiento femenino. 
  8. Gloria Steinem. Es la página de la escritora, feminista y activista que ha dejado huella en nuestras vidas de muchas maneras.

Rescato de todos una idea común: los 50 son fantásticos. Se trata del inicio de una etapa llena de posibilidades en la que existen menos ataduras mentales, más libertad, se tiene experiencia acumulada a cuestas y mayor confianza en una misma.  Por si ello fuera poco, estamos en plenitud de nuestra vida sexual y no tenemos que preocuparnos -la mayoría- por los embarazos, así que el gozo de nuestro cuerpo puede darse con menor preocupación.

Es liberador poder expresarse libremente, sabiendo que la rendición de cuentas en la vida es con una misma. Al final del camino, nosotras somos las autoras y actrices de nuestra propia obra, ¿no?

¿Has encontrado textos que te gustaría compartir? ¿Cómo vives tú esta etapa o como la visualizas? Déjame tus comentarios aquí abajo en la sección correspondiente. Me interesa conversar contigo.


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lunes, 15 de febrero de 2016

La estética después de los cincuenta



Acercarme a los cincuenta está cambiando mi manera de observar y sentir el mundo. Es una realidad. 

Las cosas "naturales" empiezan a parecerme antinaturales y mi acercamiento a la belleza de las mujeres está cambiando.  Hace unas décadas, que se sienten como si fuesen un par de ayeres, la estética de la belleza parecía natural:  mujeres jóvenes como la máxima aspiración de todas mis congéneres  y los cuerpos de esas musas como aquello a lo que todas las mujeres debiesen aspirar.  Esos oscuros objetos del deseo, inalcanzables y casi etéreos.  

Hoy, cerca de la quinta década he "descubierto" algo tan evidente que me da vergüenza no haberlo visto antes: que las belleza de las mujeres mayores de 50 años es algo que ha pasado inadvertido. La moda, la cultura, el lenguaje y la construcción social de nuestros días  ignora a las mujeres con canas, con cuerpos de mujeres de su edad y se les dedica poco espacio no sólo en el mundo de la moda, sino en nuestra cultura.  Los diseñadores piensan en las ninfetas de 18 años cuando hacen sus pasarelas. ¿Y las demás? 

Nada resulta más deprimente que mujeres de cincuenta o sesenta años vistiendo con ropa y moda de jovencitas de 25 para parecer más jóvenes. Nada es más seductor que una mujer que lleva bien puestos los años y sus experiencias a cuestas, a la moda y en un estilo muy suyo. 

Me   he descubierto buscando y leyendo últimamente mucho al respecto y con un enorme interés.  ¿Qué piensan otras mujeres de mi edad? ¿Aquellas que ya rebasaron esta línea de tiempo y  que se ven tan bien, vitales y cómodas en sus cuerpos y en sus respectivos años?  ¿Cómo cuidar la salud a partir de que tus hormonas han cambiado y ya tienes o estás a punto de que la menopausia llegue a tu vida? ¿Cómo se expresa y vive la sexualidad en estos momentos?  Es cierto que los temas tabú empiezan a quedar atrás y la vida se torna mucho más sencilla pues lo complejo estorba en el disfrute del futuro que ya llegó.  ¿Cómo se combinan la vida personal y la profesional a partir de este momento? ¿Por qué hay tan poco escrito al respecto? ¿Por qué un grupo tan importante es invisible en la toma de decisiones, en el mundo laboral,  en los medios de comunicación, en el ámbito digital, en el entorno financiero, en los movimientos sociales? 

Bien decía Gloria Steinem que las mujeres de 60 años viven una marginación mayor que los grupos tradicionalmente aislados como las minorías étnicas y raciales en Estados Unidos. Me parece que la realidad no es única de su país y que en otras latitudes podemos contar la misma historia. 

Les invito a acompañarme en esta nueva aventura y a descubrir los matices de esta nueva década.
Experiencias, reflexión e información al respecto, siempre bienvenidas. 

 

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lunes, 8 de febrero de 2016

Feliz Día de NO San Valentín

Lo confieso. Si, es una confesión.

El 14 de febrero nunca me ha emocionado.

Siempre me ha parecido una fecha, una celebración y un día un poco cursi. Tanto corazón me abruma y me parece tan comercial que no le encuentro mucho sentido.

La invitación de Ana Paola Villegas y Lupita del Toro Bogdanski en el Grupo de Blogueras MX para escribir posts en nuestros blogs con motivo de la fecha me ha parecido una gran provocación y un buen punto de partida para darle una pensada al día y a su sentido desde otra óptica.

¿En qué momento una tradición pagana, adoptada por la Iglesia Católica Romana en la cual se adoptó a San Valentín como el patrón de los enamorados se, convirtió en un día en el que todo el mundo “regala” amor y los “te quieros” se escuchan por todas partes, aunque el día previo o el subsecuente los silencios, la indiferencia o el franco desamor estén presentes sin recato alguno?

Creo que aquí está la clave: en “hacer”, no en “regalar” ni “comprar”.

De repente las fechas, los hitos y las costumbres de siempre están adquiriendo un sentido distinto en mi vida. Me interesa más sumar experiencias y vivencias que cosas y estoy haciendo todo lo posible por deshacerme de todo aquello que me sobra: cosas, creencias, personas que ya no tienen cabida en mi presente.

No creo que el 14 de febrero sea particularmente especial ni que sea necesario un día al año, sólo uno, para decirle a las personas que quieres que las quieres. Tal vez su mayor sentido, o al menos así lo estoy encontrando, es recordar(me)(nos) que el amor no debe expresarse sólo un día cada 365. El amor es ese intangible que sentimos, vivimos, disfrutamos y hasta padecemos sin fecha ni horario, que nos mueve, incita o paraliza y por el cual somos capaces de llevar a cabo hazañas o actos simples, pero inconcebibles en nuestras vidas.

En este momento de mi vida pienso en esta expresión de amor no sólo como la expresión hacia el ser amado en el sentido romántico y pasional. Me parece que el amor es tan amplio que se vale celebrarlo y expresarlo hacia los seres que amamos. Si los seres. Tengo una familia no humana que es parte de mi vida y sin la cual no explico mi vida hoy: esa familia aúlla y maulla y me ha hecho hacer cosas extraordinarias en momentos en que no tenía fuerza ni para levantarme a mi misma. Me ha hecho sacar certeza de mi incertidumbre y respuestas a preguntas no formuladas. A esta familia se suma la humana, compuesta por esas mujeres y hombres que se suman a mi círculo de quereres. Con algunos comparto ADN y otros han llegado a mi existencia por razones y vías diversas y desde historias opuestas que se han cruzado con la mía en circunstancias no planeadas. Les amo a algunos sin mayor explicación (son esas personas respecto de las cuáles uno se pregunta ¿y por qué le quiero si X ó Z? pero no puedo dejarlas de querer) y a otros porque claramente tienen cosas que me fascinan, inquietan o con quienes comparto intereses, pasiones, circunstancias o situaciones vitales memorables.

¿Debo esperar al 14 de febrero para decirles lo que significan? Algunos me reclaman que nunca les dedico tiempo, y tal vez tienen razón, pues mis otras pasiones (proyectos y demás locuras) también consumen minutos de mis limitadas 24 horas, pero están en mi corazón y pensamiento. Me parecería lastimoso esperar ese día cada año para decirles lo que representan. Se los digo cada que puedo. Tal vez por eso los abrazos se me escapan cuando encuentro a alguien que quiero y soy besucona desde niña. No me puedo, y a estas alturas de mi vida, no me quiero contener. No se me antoja llevarme a la tumba un saco de “te quieros” y apapachos no dados.

Entonces, ¿qué puedo decir sobre este 14 de febrero? Creo que no mucho. Me sigue pareciendo cursi y por más que intento, tanto corazón me empalaga. Después de escribir lo que acabo de vaciar a toda velocidad en el teclado de la computadora y con la velocidad de mis dedos, llego a la conclusión de que es una fecha comercial que tiene una función valiosa: recordarnos que el amor existe y que debe conmemorarse, honrarse, expresarse y vivirse cada minuto de la vida y en tiempo presente. Mañana es tarde para expresarle a quien quieres hoy, que es importante en tu vida. No importa si lo dices con palabras, acciones, miradas o caricias. El asunto es no guardarlo y expresarlo.

Si no les regalo un corazón este 14 de febrero, no me lo tomen a mal. Les garantizo que los 364 días restantes encontraré la manera de hacerles saber que me importan.

Feliz Día de San Valentín y felices días de no San Valentín.


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Más sobre el especial de San Valentín de otros blogs que  participamos en esta iniciativa de BloguerasMX: