miércoles, 13 de mayo de 2015

Caminando despeinada

Hace frío, cosa extraña cuando justo ayer el calor nos tenía derretidos  y era imposible caminar sin sentirte sofocada y con la ropa húmeda pegada al cuerpo.  El viento me ha despeinado por completo y lo disfruto. Hace mucho que estar despeinada me parece la mejor manera de andar por la vida.  La vida es tan corta que no vale la pena preocuparse eternamente por el peinado y más cuando ésta te dice de tantas maneras que lo importante está en otra parte y que después te presta un cepillo.

Por segunda ocasión no escuché el despertador.  Empiezo a considerar que tengo serios problemas con mi manera de dormir... o tal vez de desvelarme.  En todo caso, salí corriendo a un desayuno y para variar, mi brújula interna me falló.  Lo digo con sorpresa, pero la verdad es que es algo muy común en mi. No recuerdo el nombre del autor o autora, pero ese libro que lleva por título "Por qué los hombres no lloran y las mujeres no entienden los mapas" (o algo así) es tan real. No entiendo los mapas. Punto. Tengo que darles la vuelta y luego yo darme la vuelta alrededor de ellos para saber en dónde estoy.  Salí corriendo hacia Connecticut Avenue... pero en el sentido inverso de donde debía ir. Me pierdo saliendo de la cocina de mi casa.... y aún así, siempre llego a donde debo hacerlo. Esa si es la sorpesa, y a veces hasta parezco orientada, lo cual es sólo un indicador de que me llevo con personas más desorientadas que yo. 

Después de mi cita, la visita a una oficina fantástica llena de irreverencia y de personas talentosas y divertidas regresé a la calle, a caminar con ese vientecillo típico de esta ciudad, pero no usual en esta temporada. El sweater ayer estaba de sobra, hoy fue necesario.  Volví a tomar el rumbo equivocado, pero en el fondo, fue el correcto. Cuando llegué a la Calle P me di cuenta de que debería darme la vuelta en "u" pues quería ir a la "I", no  a la "Q".  En todo caso, no creo que haya sido casual, pues en ese recorrido le robé un pedazo de tiempo al tiempo y mientras escuchaba el trino de los pajaritos y el sonido de las hojas mientras el viento las movía en diferentes direcciones, me encontré con mis pensamientos y con una plácida sensación de bienestar. 

¿Serán los años?  Tal vez sea esto a lo que se refería mi abuelita a sus 102 cuando me decía que con el tiempo cambian las preocupaciones (y con eso justificaba el no sacudir su casa... pues para qué, si todo si llenaría de polvo nuevamente....).  Me sentí tan contenta de estar desorientada, viendo a través de las ventanas el interior de las casas en las que las cortinas no ocultaban los secretos de sus moradores y las flores rosas de algunos balcones, mientras el frío se daba gusto dando vueltas en mi cuello.  Viva. 

Mi mente viajó a la velocidad de la luz hasta Texas y de regreso. Qué alegría estar viva, sentir, soñar, desear, imaginar, reír a carcajadas, bailar hasta que te duelan los huesos (¡o no!), saber que tu corazón vuelve a latir, emocionarte como adolescente con un encuentro, apasionarte en una discusión,  tocar un corazón,  acariciar la vida. 

La vida te hace travesuras cuando  te hace girar hacia la izquierda en lugar de a la derecha y se ríe de ti cuando te encuentras ...  estando perdida.

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martes, 12 de mayo de 2015

Reflexiones desde Washington

Viendo el capitolio y el imponente  obelisco que le dan a Washington D.C.  ese toque imperdible de gran ciudad, de centro de poder, de ombligo del mundo, es imposible no reflexionar sobre   el lugar de México en las grandes cuestiones que hoy definen esta indefinible realidad internacional.  Atrás quedaron las certezas del mundo bipolar, inclusive la  “sorpresiva” multipolaridad  que cubrió al mundo a partir del 9 de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín.

Las explicaciones de hace tan sólo dos décadas  han perdido sentido ante los problemas, conflictos, realidades  y desafíos que hoy tratamos no sólo de resolver, sino sobre todo, de comprender.

Vine a  la reunión anual del Council of Councils. Se trata del Consejo que aglutina  a los principales think tanks de temas internacionales del mundo y cuyo convocante es el Council on Foreign Relations.  Discutimos, analizamos y conversamos sobre una serie de cuestiones que hoy cubren las primeras planas de la prensa global, sobre todo la de los países desarrollados y que replican los medios del resto del mundo:

Política doméstica en Estados Unidos y política exterior; la crisis de Ucrania y su impacto en las relaciones entre las grandes potencias y el futuro de la soberanía; terrorismo y extremismos; el Medio Oriente;  el sistema de salud en el mundo y las lecciones del Ebola; competencia fiscal y comercio internacional; los dilemas de la intervención humanitaria, el caso de Siria; el control de armas nucleares y el Tratado de no Proliferación.

Asuntos vitales, sin duda alguna, que a su vez plantean nuevas interrogantes y necesidad de nuevas políticas, reflexiones y sobre todo, un nuevo marco político-conceptual para encontrar respuestas.  ¿Quién gana con la anexión rusa de Crimea y cómo afecta la relación China-Rusia? ¿Cómo enfrentar, comprender, dialogar con los milennials del mundo árabe que hoy encuentran más respuestas en Google que en sus familias e historia y que visualizan en los fundamentalismos la solución al vacío que la estructura de poder de sus países les ofrece?  La salud es un problema real y muy tangible en el mundo y las instituciones internacionales como la OMS (Organización Mundial de la Salud) tienen un mandato cuya estructura es incapaz de solucionar. ¿La respuesta está en un país o en las empresas…. Cuyos intereses no son necesariamente sociales sino que responden a la lógica del mercado? (Por ello son empresas, no instituciones de caridad.) ¿Por qué las intervenciones humanitarias van acompañadas de armas y no de ayuda que toque la vida de las personas y no que les arranque, literalmente, el corazón?

Los temas expuestos son vitales, pero siguen siendo los asuntos que aquejan a algunos de los gobiernos y grupos del planeta.  Para muchos países y sus líderes, el Ebola es casi un asunto de película, no una realidad que hayan tenido que enfrentar… como si lo han sido el SIRS o la Influenza.  La cuestión tomó importancia cuando fueron occidentales quienes se vieron afectados. Al hablar de la cuestión, se habla de números… pero no se  desagregan los datos y la lectura es diferente cuando se sabe que el 75% de las personas afectadas por esta enfermedad han sido mujeres. 

Ante estas reflexiones, inevitable plantearse cómo darle visibilidad al resto de los problemas de la agenda global y cómo incidir en los liderazgos que toman decisiones en el mundo.  Se habla de “los refugiados” en Siria, cuando la mayoría son mujeres y jóvenes menores de 15 años….  Las mujeres vistas como “una variable” que no es imprescindible desagregar ni destacar, cuando somos la mitad de la población y no participamos en igual proporción en las decisiones que afectan nuestras vidas.

¿Y México?  ¿Sus propuestas respecto a estos temas? ¿Inexistentes? No podemos seguir siendo el país global que somos y continuar ignorando lo que sucede en el resto del mundo.  Hace falta una posición más contundente y clara sobre múltiples temas de la agenda internacional. No se trata sólo de un asunto de gobierno.  Los medios de comunicación, las y los legisladores, el empresariado nacional, la academia, la sociedad y sus diversas organizaciones, deben (o deberían)  tomar posición, partido, elaborar propuestas, discutir, impulsar el diálogo sobre estas cuestiones.  Parece un mal endémico, no sólo de México sino de muchos países, que “lo internacional” es visto o bien como una amenaza   o como un campo de juego ante el que no es necesario ni colocarse ni tomar posición.  En este mundo, en este siglo, es imposible.

Desde una ciudad en la que no pasas una cuadra sin toparte de frente con la multiculturalidad y con el poder,  se torna necesario repensar como derribar las fronteras mentales desde las que las y los mexicanos explicamos nuestro lugar en el mundo.

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