domingo, 25 de junio de 2017

La fuerza de tus palabras



¿Te has sentado alguna vez a pensar con qué palabras defines, describes y cuentas tu vida, tus días, lo que te pasa, lo que haces?  

Las palabras construyen realidades. 

Las palabras que usamos para definir nuestra vida marcan y definen tu presente y tu futuro. 

Reflexiona dos segundos: ¿Cuáles fueron tus primeros pensamientos esta mañana al despertar y abrir los ojos? El ánimo y actitud no son iguales si te dijiste: "Uff, tengo que levantarme" que "Qué increíble, tengo cosas que hacer".   No es lo mismo que te digas: "Soy una idiota" a "Mira lo que estoy aprendiendo". 

Cuando planeas tus actividades diarias, semanales, mensuales, tu proyecto de vida, hace una gran diferencia que te digas: "Tengo que hacer esta lista interminable de cosas y actividades" a "Quiero hacer estas cosas que me motivan y me dan enorme satisfacción, o quiero hacer estas cosas que me producen placer y me acercan a mis metas y objetivos". 

¿Ves y sientes la diferencia? 

Por ello es tan importante tomar conciencia de lo que te dices y las palabras que empleas para describir tu vida y tus actividades.  Cuando te sientas a organizar tu agenda es importante que visualices lo que vas a hacer en el contexto de una historia que te fortalezca y haga sentir valiosa/o.  Me explico. 

Las actividades con las que llenamos nuestra agenda diaria es la suma de acciones que buscan hacerte llegar a alguna parte o que buscan acercarte a una meta o a algo que para ti tiene significado.  Si pones en tu agenda de actividades que tienes que limpiar tu casa, organizar el despelote que te rodea y pagar las cuentas y recibos, es altamente probable que tengas poco interés en hacer las cosas o que pienses que estás invirtiendo valiosísimo tiempo de tu vida en actividades poco estimulantes.  

Pagar las facturas, limpiar  y organizar no son un fin en si mismas, son medios para cumplir objetivos. Son acciones que forman parte de un objetivo mayor: estar en paz, en armonía para poder dedicar tu mente y tiempo a cosas que te permiten hacer otras que también son gratificantes.  Es difícil trabajar en un espacio desordenado, tener deudas a muchas personas les quita el sueño  y obvio, no pueden concentrarse en otras cosas. Estar en orden y coordinar bien las actividades en casa y en el trabajo permiten mayor sincronización de actividades, te hace sentir bien y te permiten vivir como te gusta. 

Date unos momentos para ver tu agenda de actividades esta semana y pregúntate ¿Qué significan estas actividades para mi?  Si son requisitos que ya ni te planteas, es un buen momento para que le des a tu agenda una perspectiva diferente.  Estás invirtiendo el recurso más valioso y no renovable que tienes: TU TIEMPO. ¿Le dedicas tiempo a acciones, personas, citas, reuniones que no significan nada para tu proyecto más importante, que eres tu misma/o?  

Date el tiempo y el espacio para ver esas actividades desde una óptica que te fortalezca y empodere y no desde una que te canse  y debilite.  Visualiza y define esas acciones desde un plano mayor, desde una óptica en la que comprendas que juegan un papel en la historia que estás construyendo de tu vida.  Escribe tu historia con palabras adecuadas y que reflejen tu valor y lo que para ti tiene significado. 

Cada cita de tu calendario debería representar un paso hacia un objetivo que te acerque a ser la persona que te interesa ser y a cumplir los objetivos que te mueven. Esa agenda -digital o manual- es una hoja de ruta hacia tus metas personales, familiares, profesionales, financieras, de salud. ¿Cómo quieres sentirte, verte y qué quieres estar haciendo y viviendo hacia final de año? ¿Cada una de las actividades que tienes calendarizadas son pasos que te acercan a eso que buscas? 

Las palabras pueden ser tus aliadas o tus enemigas a la hora de planear tus actividades y de definir tus metas. Si te cuentas una historia en la que no eres más que un ser pasivo que llena el requisito de hacer cosas "porque las tiene que hacer" es muy probable que te sientas sin motivación alguna para llevarlas a cabo.  Si te cuentas una historia en la que cada cosa que haces forma parte de tu plan de vida y todo está articulado para ayudarte a cumplir tus objetivos, te garantizo que llevarás a cabo tus actividades con otra actitud y tendrás más energía y más creatividad. 

Somos personas integrales y  todo lo que hacemos afecta todas las áreas de nuestra vida.  Si te visualizas así, te aseguro que verás la importancia de hablar de ti, de lo que haces y de lo que te importa con palabras que te alienten y fortalezcan, no con aquellas que te minimizan y debilitan. 

¿Me cuentas qué te ha parecido esto y me cuentas tu experiencia?

Saludos y excelente inicio de semana. 







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lunes, 19 de junio de 2017

Maravillosos lunes



Los lunes pueden resultar días insípidos y poco motivantes. Después de un fin de semana ¿quién quiere trabajar?  

La respuesta inmediata puede ser: Yo no. 

Sin embargo, la respuesta puede ser otra, y no depende de nadie más que de uno/a. ¿De qué depende? De lo que haces y qué tanto te gusta. 

Si, así de claro: si lo que haces no te gusta, no te apasiona y te ahoga en la monotonía, ¿quién quiere que llegue el lunes? No se trata de hacer afirmaciones tipo: "los lunes me apasionan" ni mucho menos. Se trata de hacer un ejercicio de absoluta sinceridad con uno mismo y descubrir por qué lo que haces no te apasiona. 

Soy de la idea de que la vida se va muy rápido como para dedicarla a cosas que no nos hacen felices ni mejores y que no contribuyen a que el mundo en el que vivimos (y que empieza en nuestra propia casa) sea mejor.  No estoy diciendo, tampoco, que tires todo a la borda y que averigües en el proceso qué te gusta. Si estás en la posición financiera, familiar y laboral de hacerlo, adelante, pero la mayoría de las personas no. 

Chi va piano va lontano, dicen los italianos. Quien va despacio llega lejos. 

A mi me ha funcionado en la vida hacer muchas cosas que me gustan y no dedicarme sólo a una.  La felicidad es un proceso, no un punto de llegada, y el proceso de cumplir metas que me he pleanteado, todo lo que aprendo en el camino, las preguntas que me hago, las personas que conozco en el trayecto y los resultados que obtengo -aunque me equivoque- me fascinan. Es la suma de todos esos factores la que me hace feliz. 

Por supuesto que he vivido momentos en los que lo hago que no me gusta. Se ven señales rojas por todas partes, sobre todo cuando los lunes y todos los días en la mañana me aferro a las cobijas y no quiero salir de mi guarida nuclear llamada cama. Es el primer indicador de que algo en mi vida no va bien.

Cuando eso sucede es el momento de tomar decisiones. Nadie mejor que uno para saber qué te gusta y qué no.  Las causas de nuestro malestar pueden ser muchas: desde la jefa, los compañeros de trabajo, el transporte, el tráfico, muchas causas externas, pero en el fondo, es la decisión que uno toma sobre cómo enfrentar aquello lo que hace la diferencia.  

¿Qué puedes hacer?
  1. Haz una lista escrita, o mental, de las cosas que haces todos los días y observa cuáles te gustan, te apasionan y cuáles de plano, no te motivan en lo más mínimo. 
  2. Cuando veas lo que te motiva y lo que no, analiza que es lo que te gusta de lo primero, y qué es lo que no de lo segundo.  
    • Sobre esto último: ¿Hay algo que puedas modificar? Recuerda que a las demás personas no puedes cambiarlas, lo que si puedes es cambiar tu actitud respecto a la situación.  
    • ¿Qué tendría que suceder para que te gustara estar en donde estás? ¿Hay algo que puedas hacer al respecto? Si la respuesta es si, manos a la obra. Ponte metas y tiempos para hacerlo. 
    • Si la respuesta es no, es tu decisión seguir invirtiendo tiempo -el único recurso que no puedes recuperar- en ese lugar o en esa situación. 
La vida consiste en tomar decisiones, y no decidir es una manera de decidir. A nadie puedes hacer responsable de tus decisiones, son tuyas, y a ti te corresponde hacer lo necesario para vivir lo que te gusta, motiva, hace feliz y saca lo mejor de ti. 

Si los lunes empiezas mal, es altamente probable que el resto de la semana el panorama no mejore. ¿Por qué no invertir un momento en desmenuzar este lunes para ver qué rescatas de él y qué puedes modificar para vivir lo que te gusta? Sería una pena desperdiciar el próximo lunes con lo mismo, y así sumar lunes frustrantes a lo largo de la vida ¿no?

Recuerda, para llegar lejos, empieza despacio, empieza rescatando este lunes y el próximo para que las semanas que vives, planeas y organizas valgan la pena y saquen lo mejor de ti. 
No olvides dejarme tu opinión aquí abajo en la sección de comentarios y cuéntame qué haces cuando te enfrentas a situaciones así. ¿Te gustan los lunes?









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domingo, 11 de junio de 2017

¿Tu agenda refleja el rumbo que quieres para tu vida?




He sido una persona organizada a lo largo de los años, pero hoy tengo interés en organizar mis prioridades de otra manera, no en función de listas y actividades que pueden volverme loca y saturar mi agenda sin cosas que necesariamente sean las que quiero.  ¿Les suena conocido? ¿Conocen esas largas e interminables  listas de "cosas que hacer" que lo dejan a uno siempre con la sensación de no haber cumplido con las metas? Creo que hemos planeado de manera errónea nuestra vida. La pregunta de fondo debería ser ¿En función de qué objetivos organizas tus actividades? ¿Tu agenda refleja a la persona que eres hoy y es congruente con el rumbo que deseas tomar en tu vida? 

Junio me gustó para repensarme.

No sé ustedes, pero he tenido la costumbre durante más de cincuenta años de sentarme a reflexionar sobre el rumbo de mi vida en diciembre. Muy típico de las fiestas decembrinas. El problema con ello,  es que la reflexión y los propósitos desaparecen normalmente para la tercera semana de enero.

Poco eficiente el asunto ¿no? Por ello, y en parte debido a que este año se ha convertido en un espacio de tiempos de reflexión, trabajo introspectivo y mucha observación, me he dado cuenta de que pensar en el camino por el que andamos no debería ser cuestión de una vez al año, en medio de la euforia decembrina.  La vida se va muy rápido. MUY. En este trayecto del camino en el que una no se hace más jóven y si tiene mayor claridad sobre lo que quiere, esta labor debería ser diaria. Como ello tampoco resulta factible en un ritmo de vida urbano y muy defeño (con tráfico y acelere cotidiano en la jungla asfáltica) si deberíamos dedicarle por lo menos una pensada una vez al mes, y cada semana para ver si estamos siguiendo el camino que queremos.

Como dice Tony Robbins, muchas personas nos hemos convertido en grandes administradores de minucias cotidianas. "Tengo que ir a la tintorería, ir al super, escribir un artículo, dar una conferencia, visitar a mis amigos, pasear a las perritas, organizar la casa, dar instrucciones al equipo, planear, organizar, supervisar.... y un larguísimo etcétera." ¡Es terrible! Al final, parece que vivimos para administrar una larga lista de cositas que saturan nuestra agenda, nuestros días y nuestra tranquilidad física y mental.
 
Seguir así implica seguir administrando actividades y no actuando en función de objetivos mayores. Como somos seres integrales y nuestra vida es holística, lo entendamos o no, deberíamos planear desde esta óptica, y esta la invitación que le hago a  quien lea esto. ¿A dónde quieres llegar en las diversas áreas de tu vida? ¿En dónde quieres estar en términos financieros, físicos, emocionales, de pareja, de familia, profesionales, intelectuales, espirituales, de salud? ¿Cuáles son tus objetivos en estas áreas, ya los definiste de manera clara y con fechas de cumplimiento? Si no lo haces, te tengo una noticia, es un hecho que difícilmente los alcanzarás. ¿Quieres bajar de peso, pero no has definido exactamente cuánto y para cuándo?  Da lo mismo lo que comas, el ejercicio físico que hagas y tu actitud ante la comida. ¡No sabes a dónde quieres llegar! ¿Quieres tener más recursos financieros? ¿Cuánto quieres tener en tu cuenta para final de año, en 10 años? Si no defines esto, tampoco sabrás qué tienes que hacer para obtener lo que deseas. ¿Quieres mejorar tu relación de pareja? ¿Qué significa para ti hacerlo, tener más sexo, conversar más, viajar más? Es lo mismo, tienes que definirlo.

¿Ves porque digo que hacer este ejercicio una vez al año es una pérdida de tiempo? Es a ti a quien se le va la vida cada año y quien cada año se da cuenta de que no cumplió todo lo que se planteó, quien se siente frustrado o frustrada y quien tendrá que lidiar con la insatisfacción de las metas no cumplidas.

Por ello, te invito a hacer lo que estoy haciendo: tomar lápiz y papel (para esto me gusta escribir a mano y no frente a la computadora, pero cada quien su estilo) y escribir específicamente todo lo que quiero en las áreas de vida que hoy son importantes para mi. El ejercicio implica plantearme con precisión qué quiero en cada área, cómo me veo con ello y desglosar las metas en meses, semanas y días, para darme una idea de lo que debo hacer por día, y cómo debo acomodar mi agenda para poderlo cumplir.

¿Qué dices? ¿Te animas a hacerlo?
No dejes de contarme aquí  en la sección de comentarios lo que piensas y cómo te estás organizando.
Saludos y que tengas un excelente inicio de semana.

Claudia 






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viernes, 24 de marzo de 2017

De polvo, tiempo, sueño y agonía




Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges

Hace meses me pregunto ¿qué sucede en el mundo? Confieso que no lo comprendo. Leo explicaciones de toda naturaleza y me parecen reales, pero en el fondo limitadas. 


Hace no mucho tiempo,  la historia reciente parecía relativamente lineal y la sucesión de acontecimientos lógica: de la Segunda Guerra a la Guerra Fría, de la caída del Muro de Berlín al mundo multipolar, de los nuevos liderazgos a la globalización. Los vasos comunicantes eran claros.

Hoy todo parece inconexo, y sin embargo, vivimos una realidad hiperconectada.  El ciclo de las noticias se acorta por segundo y “el hace mucho tiempo” puede consistir en un par de años, meses o hasta días.  Los hechos excepcionales se transforman en cotidianos, la verdad se confunde con la mentira, lo externo entra a nuestras casas.

Consumimos violencia y nos sorprendemos por su existencia en nuestra vida; respiramos malestar y esperamos que un día –sin razón alguna- todo sea bienestar; cambiamos adjetivos por ideas y todas y todos  nos consideramos jueces de lo correcto.

Nuestras certezas se han convertido en blancos en movimiento.  La Unión Europea es un claro ejemplo de esto.  Hemos sido testigos los últimos años de su consolidación, y de repente aparece Brexit, sacudiendo los cimientos de su razón de ser. Olvidamos, seres históricos finalmente, que la constante fueron las guerras y que la paz y la armonía la excepción. ¿Será que nos enamoramos de la idea de la paz y ello nos hizo olvidar que el enfrentamiento ha sido lo que ha caracterizado la historia de la humanidad?  Nos ha sorprendido, y asustado, la llegada de Trump y el radicalismo de su discurso y sus acciones, sin embargo, no es la primera vez que se vive; si es la primera vez que a generaciones enteras les toca escucharlo de viva voz, percibirlo y observarlo.

Hoy tenemos más información que nunca, nos enteramos de los sucesos a la velocidad de un tuit y sin embargo, no sabemos cómo responder ni enfrentar los desafíos. Necesitamos pensar, planear y reflexionar y la velocidad con la que vivimos hace que cualquiera de las tres opciones parezca una pérdida de tiempo. Actuar es la solución, ¿pero para qué y hacia dónde dirigirse?  

Pensamos que somos los actores de este gran escenario, pero lo que pasa cada día parece demostrarnos que somos las simples piezas de un gran tablero de ajedrez y que desconocemos que Dios detrás de Dios la trama empieza.

Imagen: Max Pixel


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