domingo, 13 de agosto de 2017

¿Cuánto tiempo le dedicas a tu desarrollo personal y a la salud?


 Hace algunas semanas escribí sobre las 8 áreas que no puedes olvidar al momento de organizar tu agenda de trabajo (8 áreas que no puedes olvidr en tu agenda): 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. 

Voy a ir desarrollando cada una y dando consejos sobre cómo incluir cada área en tu agenda. Hoy vamos a retomar el desarrollo personal y la salud. 

Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo interno,  actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?

Para cada persona la respuesta es diferente.  A mi me hace sentir muy bien saberme útil, plantearme metas, leer, bloguear, conectar con mi comunidad de Mujeres Construyendo, participar en Boards y Consejos de asociaciones que apoyan y desarrollan actividades y proyectos que tienen que ver con mis intereses y visión de lo que vale la pena en la vida.  Incluyo en esta área leer, escuchar música, informarme, estudiar, aprender, conocer lugares interesantes, conversar con personas inteligentes e inquietas.  Siempre he dicho que tengo espíritu renacentista, que no es otra cosa que un interés imparable y permanente por aprender sobre todo y todo el tiempo. Aunque los días durasen 48 horas y yo tuviera suficiente con dormir 3 horas, seguiría sin tener tiempo para hacer todo lo que quiero, me interesa conocer y aprender.  

Piensa en esas 5 cosas que te hacen infinitamente feliz y que cuando las haces te hacen sentir mejor persona y te conectan con las emociones que te gustan y fortalecen. 

¿Escuchar jazz, guitarra, ir a conciertos, museos, caminar, leer, estudiar? No siempre nos gusta lo mismo y no tienes que hacer siempre las mismas cosas. Yo alterno en esta parte las diversas cosas que me gustan y tiene que ver mucho con lo que estoy haciendo en mi vida en conjunto y con intereses que cambian con el tiempo, también.  

En este momento de mi vida en este apartado incluyo lo siguiente: 

Leer.  Estoy tratando de leer un libro por semana. Participo en un Club de Lectura con unas amigas y leemos un libro por mes. Leo ese libro a lo largo de las semanas, o tal vez en un par de semanas,  pero igual leo otros libros que tenía en el tintero y pendientes. Me doy tiempo para ello. A veces dedico media hora al día, cuando tengo tiempo, puedo dedicarle un par de horas al día o una tarde entera. Llevo siempre un libro conmigo, si hay tráfico o tengo que hacer tiempo esperando en una cita, leo. También me he hecho fan de los audiolibros, que son una gran manera de "leer" mientras te transportas o estás en algún lugar. Un buen par de audífonos o en el coche es la solución.

Estudiar. Esta es una actividad que desarrollo permanentemente y en realidad la desarrollo cada vez que tengo tiempo y oportunidad.  A veces me inscribo a cursos, otras veces simplemente separo artículos, textos o videos y tutoriales sobre temas que son de mi interés. Para escribir mis artículos siempre estoy leyendo sobre los temas que me interesan.  Cuando voy a dar una conferencia, evidentemente leo y me preparo, hago mi investigación, busco temas, autores o artículos y textos relacionados con ellos.  

Museos o lugares de interés. Esto me da por temporadas, pero este año que he podido organizarme de una manera distinta a la que lo he hecho los años previos, trato de ver si cerca de los lugares en donde tengo citas hay lugares, museos o sitios de interés. Vivo en la Ciudad de México, que es la 2a  Ciudad con más  museos  en el mundo, lo cual facilita la búsqueda, pero hay muchos lugares que también estoy descubriendo gracias a este cambio en mi rutina. Está resultando un deleite. No tienes que dedicarle horas enteras, pero es una manera no sólo de aprovechar el tiempo, sino de aprender y conocer lugares. 

Escuchar podcasts y videos. El mundo actual nos obliga a dedicar muchas horas a transportarnos. No puedo leer mientras lo hago, a menos que vaya en transporte público.  Este lapso de tiempo es valiosísimo para escuchar podcasts o videos sobre temas que me interesan.  Ultimamente he dedicado tiempo a videos y podcasts sobre desarrollo personal, coaching, y espiritualidad. Conecto mi celular a las bocinas de mi coche, y asunto arreglado. Los programas de radio a veces me aburren, no siempre estoy de humor para escuchar noticias y lo que es más, no siempre estoy de humor para escuchar los prejuicios y comentarios que escucho en esos programas.  Me interesa escuchar a personas que me parecen valiosas en lugar de locutores o conductores que hablan sobre los temas que les interesan a ellas y ellos, no necesariamente a mi. Nuestra mente es tierra fértil. ¿Qué quieres sembrar en la tuya? Bien vale la pena decidir lo que vas a escuchar, en lugar de dejar que sea el marketing o el plan de negocios de las radiodifusoras o televisoras la que decida lo que pones en tu cerebro. 

Estar en silencio.  El silencio es algo que trato de cultivar cada vez que puedo y no resulta fácil en un mundo que nos obliga a comunicarnos permanentemente y sin consideración alguna con  nuestro tiempo y privacidad. Los momentos de silencio pueden ser de un par de minutos, pero trato de sentir mi respiración o los latidos de mi corazón,  escuchar los sonidos que me rodean o los que no se perciben en medio de la escandalosa ciudad. He descubierto pájaros y grillos en medio de los claxonazos. Sentir mi propia respiración resulta profundamente tranquilizador. Inténtalo y verás que bien se siente. 


La salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?

Durante mucho tiempo di mi salud por sentada, y la verdad -y qué razón tienen las abuelitas- es que el tiempo termina cobrando las facturas. Puedo decir que en general he sido una persona sana, pero no me he cuidado lo que debería. ¿Qué estoy haciendo ahora? Básicamente concentrarme en lo siguiente: 

Dormir lo más que puedo (y sigue siendo insuficiente, pero estoy haciéndolo más) y descansar cuando puedo. Crecí en una familia en la que tomarse siestas es MUY mal visto y en la que descansar es sinónimo de haraganería, así que he tenido también que darme cuenta de las creencias con las que he crecido respecto a muchas cosas relacionadas con mi salud y bienestar. ¿Cuáles son las tuyas? Estoy haciendo todo por estar en la cama antes de las 11:30 pm. Es una meta y un referente. No siempre lo logro, pero para mi es un gran paso. 

Tomar agua. Siempre lo he hecho, pero parece mentira, con un ritmo de vida acelerado, a veces me olvido de tomar agua y ¡de comer! Lo ideal es comer 5 veces al día, pero hacerlo tres a mi me resulta bien. Las colaciones intermedias las cubro con semillas, normalmente. Evito los refrescos, la verdad es que no me gustan mucho. Me preparo thé de gengibre y lo estoy tomando a lo largo del día. Me gusta mucho y me sienta muy bien.

Alimentación sana. Bien dicen que somos lo que comemos, y bien vale la pena dedicarle tiempo a pensar esto. El mundo citadino y ajetreado nos lleva de la mano -casi nos avienta- hacia la cómida rápida, que no es nada sana.  Dedicarle un tiempo a planear lo que vamos a comer y tener en casa las cosas que vamos a necesitar para comer en la semana es un paso importantísimo.  Si, hay que poner un espacio en la agenda para comer, ir al mercado, cocinar y preparar las cosas, también para aprender a comer.  Este año he sentido la necesidad de desintoxicarme y dejar de comer cosas que mi cuerpo rechaza. Me he sentido muy bien. Tomé también un curso con la súper Coach Mónica Suárez sobre alimentación energética, y ha sido -además de delicioso- súper aleccionador.  En México tenemos una gastronomía exquisita, pero la verdad es que comemos en general muy mal. Nos saturamos de carbohidratos y no equilibramos los alimentos. ¿Cómo comes tú? Empieza por ahí. 

Revisión médica. ¿Cómo vas en este rubro? ¿Dentista, nutrióloga, ginecólogo, fisioterapeuta? No hay que dejarlo y poner en esa agenda el espacio correspondiente para las visitas de rutina.  

Ejercicio. No tienes que ser un o una competidora olímpica. Caminar es algo muy sano o practicar algo que te haga sentir bien y sea saludable. Yo camino con mis perritas casi todos los días y practico Zhi Neng QiGong.  Si tu tiempo es reducido, usa las escaleras en lugar del elevador, camina en lugar de tomar el coche. Empieza poco a poco, pero sacude YA tu cuerpo.

Dedicarle tiempo a tu salud es dedicarle tiempo a todo lo que te interesa. Sin salud ¡No hay nada más! 

¿Qué te parecen estas sugerencias? ¿Cómo las llevas tú? ¿Le dedicas tiempo a esto o "no tienes tiempo"? ¿Piensas que hacerlo es un lujo o una pérdida de tiempo?

No dejes de escribirme aquí abajo tus ideas, ¡me interesa conocer tu opinión y experiencia!

Abrazo y que tengas una excelente semana. 

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martes, 8 de agosto de 2017

5 tips para un "Detox Digital"



¿Te sientes abrumada/o porque tu celular no para de sonar y tienes mucho que hacer?
¿Estás cansada de tener que responder correos a todas horas?
¿Te pone de mal humor que te hablen por teléfono para verificar si recibiste el Whats App que te acaban de mandar hace dos minutos?
¿Te quedaste sin batería en el celuar y sientes que el mundo ha perdido sentido?

¡Es hora de que te des un DETOX Digital y respires!

Para mi ha sido importantísimo dar este paso y ponerle  un límite a mi "vida digital".  La verdad es que el celular, la computadora y las mil apps a las que nos hemos acostumbrado para resolver muchas de nuestras necesidades offline, son muy útiles.  También es una realidad que nos han cambiado la vida y que nos hemos hecho dependientes al máximo de ellas.

El resultado: vivimos con estrés y no estamos en paz.

Nos hemos hecho poco atentos con el resto del mundo y parece más importante responder un Whats App o un correo por el celular que conversar con la persona con la que estamos en ese momento.  A nombre de la "eficiencia" hemos dejado de ser educados y, sobre todo, considerados con las demás personas.

¿Qué puedes hacer?  Te doy 5 tips que te van a ayudar.

1. Ponte horarios para responder correos.  Los correos nunca paran, y te llegan las 24/7. ¡Si! 24 horas, 7 días a la semana. Ponte horas para revisarlos y responder.  Yo lo hago normalmente 2 ó 3 veces al día, en la mañana, a medio día y a las 6 ó 7 máximo. No me gusta responder por el celular, me desespera ver las letras chiquitas y no poder escribir con la misma velocidad a la que escribo en el teclado de la computadora. Prefiero responderlos por computadora. Cuando no puedo, soy más breve, per doy acuse de recibido.

2. Responde llamadas en horarios definidos.  Esta es una gran manera de optimizar el tiempo. Nada te hace más ineficiente que responder todas las llamadas todo el tiempo.  Estás concentrándote para escribir, responder correos, leer, preparar una junta, o simplemente dándote tiempo a ti misma y ¡Riiiing!. Te desconcentras, tomas la llamada, te pones en el canal de la llamada y después tienes que volverte a concentrar para seguir en lo que estabas. Cuando estoy en la oficina NO respondo el celular. Para eso hay un teléfono en la oficina, y mi asistente sabe que tengo horarios para responder llamadas. Cuando hay emergencias, es otro asunto, pero una emergencia sabe hacerse evidente.  Ponte bloques de una hora para hacerlas, verás que eres más eficiente y asertiva mientras las haces. Además, tendrás toda tu atención en cada llamada pues estarás en ella y no estarás haciendo otra cosa o pensando en lo que podrías estar haciendo y no estás haciendo por hablar cuando no quieres.

3. Administra tu Whats App. Usa los mensajes  de perfil para avisar si puedes hablar en ese momento ó sólo aceptas mensajes.  Mi sugerencia: ponlo en modo de que las personas no sepan si leíste su mensaje. Tú tampoco sabrás si leyeron el tuyo, pero no estarás sometida a la tiranía del mensaje inmediato. Igual que con el teléfono o lo correos, no es útil, ni productivo y puede ser muy estresante, estar pegado al Whats App respondiendo todo lo que te mandan a todas horas. (Ni qué decir de los chats colectivos y las cadenas de oración que envía la Tía Chanita.) Responde en el horario de tiempo que te pongas los mensajes, léelos y al menos da acuse de recibido. Lo organizada/o no quita lo cortés.

4.  Usa las redes sociales con cronómetro. Es una exageración, pero hazlo de manera MUY limitada. Nada es un peor vampiro de tiempo que las redes sociales. Lo digo por experiencia. "Sólo subo este tuit y ya"... pero en lo que tuiteas, revisas, respondes, lees tus listas, ves noticias, se te pueden ir horas. La verdad es que no vale la pena.  A menos que seas Community Manager, tu vida e ingresos no necesariamente dependen de tu presencia digital. Si necesitas estar enviando información, puedes usar administradores como Hoot Suite, TweetDeck  y demás. Pregúntate: ¿Mi vida está en riesgo si no reviso todas las fotos  y los mensajes de Facebook, Pinterest o Instagram?

5. Pon tu celular cerca cuando haga falta y en tu bolsa o en el escritorio fuera de los momentos en que decidas usarlo.  Dicen que la curiosidad mató al gato, y también se robó tu tiempo. Si lo tienes cerca la tentación de estar conectada y viendo qué sucede es inmensa.  Al principio no es fácil, pero verás que te relajarás después. Seguramente escucharás personas diciendo (o mandándote mensajes): "Te he estado buscando y no contestas". Nunca he entendido por qué resulta tan difícil comprender que una persona no responda por dos razones: o no puede o no quiere.  No hay más. Nadie tiene la obligación de responderte en el instante preciso que le buscas y tampoco tú. Alguien me decía una vez: "Estás buena para urgencias, ¿para qué tienes el teléfono?" . "Para MIS urgencias", fue mi respuesta.

La cuestión de fondo es que la idea de usar internet, el celular y todas las herramientas que nos brindan es para vivir mejor, no para dejar de vivir o vivir en función de ellas. Se los dice una mujer que es digital al máximo y que promueve internet como una poderosa herramienta de empoderamiento y desarrollo.  He llegado a límites de saturación y me he dado cuenta de cómo afecta las relaciones entre las personas cuando no las usamos a nuestro favor y nos hacemos adictas y adictos a ellas. Al final, es una adicción, y las adicciones, de la naturaleza que sean, son comportamientos que afectan nuestro equilibrio en la vida.

Un caso extremo es un Detox Digital de semanas. También lo he hecho, pero se los platicaré en otro post.

No dejen de darme sus opiniones y escribir su experiencia aquí abajo, en la sección de comentarios.  Me interesa muchísimo  conversar esto con ustedes.

Que tengan una gran semana.


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sábado, 5 de agosto de 2017

Viajar ligera de equipaje. Respuesta a Ale Marroquín.








“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios,
la intolerancia y la estrechez de mente”.
Querida Ale,



Me gustó tanto tu post "Viaja más y compra menos" que decidí escribirte un post de respuesta.



En primer lugar, me encanta leerte de regreso en Mujeres Construyendo, y ahora no sólo leerte, sino ver tus videos. Ver cómo has fortalecido tu propuesta de Coaching, la forma en la que has llevado a otro nivel tu trabajo y el entusiasmo con el que lo sigues haciendo es súper motivante. ¡Gracias  por compartir-te aquí! Sigue siendo un lujazo.



Quería decirte que me encantó leer tu post, y cuando suceden estas cosas normalmente es porque de alguna manera uno se identifica con lo que lee y con quien lo escribe. Es evidente que eso me pasó, y no quise quedarme con esa agradable sensación yo solita. Me pareció muy rico leer, en estos tiempos en los que el paso del reloj rige nuestra tranquilidad y en los que el tamaño de las maletas, la cantidad de selfies y el número de "likes" definen el valor de nuestras vacaciones.



Dices acertadamente: "Viajar te da más criterio para analizar las cosas, para entender más a las personas, sobre todo, hoy que el mundo está más globalizado, te da una perspectiva diferente y enriquece la forma en como puedes comunicarte con otros como si estuvieras en el mismo lugar.
Aprender de otras culturas, de lo que comen, de cómo viven, siempre enriquece y complementa tu perspectiva de todo lo que te rodea y de lo que vives día a día. ... Me di cuanta de que tiene toda la razón, viajar no necesariamente implica tener un gran presupuesto y de ser así, es cómo una tabla de administración del dinero tal como lo dice Luis Vargas en su charla de Ted. Deja de gastar por un tiempo en cosas que no son tan necesarias para hacer un presupuesto para viajar."



Me quedé pensando, y ha sido una idea que ha motivado muchas de mis decisiones el último par de años: mientras más ligero viaje uno, y sobre todo, mientras más ligero viva uno cada día, mejor.  Pensé que el viaje al que te refieres es el viaje mismo de la vida. Al final, somos viajeros -lo pensemos o no- de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Todo lo que vivimos es nuevo, no hay un sólo día que se repita y siempre podemos explorar, conocer y descubrir cosas en nuestra vida. Para ello, no requieres una fortuna, hace falta actitud.



Estoy empezando a habitar una casa nueva, y decidí hace dos años que me quería deshacer de todos los muebles de mi pasado, de todo lo que ya no usara, no me sirviera, no significara nada para este día, para el presente y que me estorbara.  He sido un ratón de biblioteca desde niña, y me deshice de dos terceras partes de mis libros (no fue fácil, pero me siento ligerísima). Me he deshecho de una cantidad inimaginable de cosas que acumulé a lo largo de décadas y que pensé que eran muy importantes. Me deshice de prácticamente todos los muebles que tenía. ¡Qué bien se siente!



En cada viaje traje recuerdos de todo tipo, y al empezar a poblar y decorar mi nueva casa, me di cuenta de que ya no tenían cabida. Los viajes, los rostros, las experiencias, las fronteras trascendidas las llevo por dentro. Son lindos los recuerditos, pero ¡cómo estorban y cómo se llenan de polvo! Ahora cuando viajo, la verdad es que no compro nada o lo mínimo, y si pienso regalarle algo a alguien, procuro que sea algo útil, y si no, mando cartas (práctica que ya está en desuso y a mi me sigue fascinando. Claro, el correo en México es tan malo que normalmente llegan 3 meses después de que yo llegué y ya conté sobre el viaje, pero en fin, el momento escrito recorre distintos puntos hasta que llega a su destinatario). Trato de que mis maletas sean lo más pequeñas posible y trato de llevar lo menos que puedo. Aún me cuesta, pues antes viajaba -aunque fuera un fin de semana- como si fuera de excursión a Africa. 



Mi conclusión a estas alturas de la vida y con lo vivido es que nada es mejor que viajar por la vida ligera de equipaje.



Que te vaya maravillosamente bien en Islandia y seguró nos compartirás cosas increíble. ¡Que lo disfrutes!



Con cariño,



Claudia



Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 4 de agosto del 2017


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lunes, 31 de julio de 2017

Tu agenda inteligente. 3 consejos que valorarás mucho.



No sé si te ha pasado, pero hay días en que no tengo la menor idea de cómo organizarme y mucho menos de cómo organizar mi agenda. Me saturo de actividades y al final, me quedo con la sensación de que no hice algo particularmente importante. Vi a un montón de personas, escribí muchos textos, envié mis propuestas, traté de cumplir mi papel de hija, hermana, madre de una familia no humana, pareja lo mejor que pude, consultora, coach, escritora, bloguera y acabé cansada e insatisfecha. ¿Te suena? Como puedes ver, nos sucede a muchas personas. 

He encontrado que hacer tres cosas me pueden resultar muy útiles, sobre todo, para quitarme esa sensación de permanente insatisfacción. 

1. Prioriza. Suena más fácil hacerlo que decirlo, pero la verdad es que no es tan complicado. Las interminables listas de "cosas que hacer" pueden acabar con tu tranquilidad si las dejas. Te tengo una noticia: jamás acabarás con todos tus pendientes en un día, en una semana o en un mes. Nuestras prioridades, si te fijas, son como un blanco móvil, están en permanente movimiento.  Es importante que sepas cuáles son tus prioridades de vida, y no tienen que ser 100. ¿Cuáles son las cinco cosas que llueva, truene o relampaguee no puedes dejar de hacer o que si dejas de hacer, te quitarán el sueño? ¿En qué áreas de tu vida? 

2. Define  las áreas clave de tu vida.  Esto nos liga con el apartado anterior. Las cosas que tienes que hacer forman parte del cumplimiento de objetivos de algún área de tu vida. Hace un par de semanas hablábamos aquí de las 8 áreas de tu vida que no puedes omitir en tu agenda. Si te fijas, prácticamente cualquier actividad que desarrolles tiene que ver con alguna de esas áreas, y tu lista de "cosas por hacer" está relacionada con ellas.  Si las organizas en esos 8 grandes grupos, verás que es más fácil definir prioridades en función de 8 áreas que en función de 100 cosas que hacer. De entrada, reducir el universo resulta más tranquilizador, ¿no te parece? Ir al banco forma parte de tu desarrollo económico y financiero, ¿qué otras cosas van en ese grupo?. Hacer ejercicio forma parte de tu salud, ¿qué otras cosas van ahí? Si  aglutinas tus actividades en grupos, te darás cuenta de lo sencillo que puede ser organizarte. Organizar tu agenda forma parte de tu bienestar emocional y físico... por poner un ejemplo importante. 

3. Pon fecha de cumplimiento. Las palabras se las lleva el viento y los buenos deseos, también. Es central para tu propia tranquilidad, que las cosas que piensas hacer tengan una fecha y hora de cumplimiento. De lo contrario, ¿cómo sabrás que estás avanzando y contra qué información podrás medir tus propios logros? No es lo mismo que digas: voy a llevar al perro a bañar en cuanto tenga tiempo que digas, el sábado próximo llevo al perro a bañar.  Haces la cita, lo escribes en tu agenda y organizas tus actividades en función de ello. Nada peor que dejar los planes sueltos para "cuando tengamos tiempo". La verdad es que el tiempo nunca "llega"por si sólo, hay que crear el espacio para que las cosas sucedan.

¿Esto significa que no hay espacio para lo imprevisto? ¡Al contrario! Verás que cuando tienes claras tus prioridades, lo imprevisto lo disfrutas inmensamente y puedes resolver de mejor manera lo no planeado pues ya sabes qué es lo que no puedes dejar de hacer y que cosas pueden dejarse para otro momento. 

Por eso, una agenda inteligente no es otra cosa que una agenda que refleja tus intereses, prioridades y que te permite tomar decisiones en paz. 

¿Qué te parece? Me gustaría que me contaras cómo estableces tus prioridades y cómo organizas tu agenda. Si me dejas tus ideas aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer muchísimo y me dará gusto conocer otras formas de organización.

 

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lunes, 24 de julio de 2017

Desafía tus pensamientos destructivos



¿Pensamientos destructivos? 

Si, son todas esas ideas que pasan por tu cabeza y te impiden hacer lo que quieres, te hacen sentir mal, te detienen cuando quieres avanzar, te limitan y evitan que te sientas bien. 

¿Te has dado cuenta de con qué facilidad se instalan en tu cabeza y lo difícil que resulta deshacerse de ellos? 

¿Sabes qué es lo peor? Que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que llevan las riendas de nuestra vida y los damos por sentados. 

Algunos ejemplos de ese tipo de pensamientos: 

Esta persona es un idiota. 
No puedo hacerlo.  Nunca me queda bien. 
Qué envidia me da fulana. 
Me pone de pésimo humor que fulano diga o haga tal cosa. 
Lo que está haciendo es para molestarme. 
No me llamó. Es una muestra clarísima de que no le intereso. 
...  la lista puede ser infinita. Seguramente tú tienes más ideas aún. 

¿Cómo puedes deshacerte de estos pensamientos?

  • Desafiándolos. 
  • Cuestionándolos. 
  • Cambiando el enfoque de cada uno. 

Desafíalos y cuestiónalos. En otras palabras, hazte preguntas que te permitan ver si en realidad lo que estás pensando es cierto o es una interpretación limitante de lo que está sucediendo en tu vida.  Por ejemplo, cuando piensas o dices que lo que hace una persona te pone de mal humor, pregúntante: ¿Qué gano poniéndome de mal humor? ¿Para qué me pongo de malas? OJO,  no te preguntes ¿Por qué? Esta pregunta, muy necesaria en diversos contextos, en este en específico no es de mucha utilidad. El "por qué" te remite al pasado y normalmente es es preludio de una justificación con la que puedes no cuestionar tu propio comportamiento.  El "para qué" te obliga a ver hacia adelante y a salir de la zona de confort en la que normalmente nos instalamos para no cambiar.  ¿Qué gano respondiendo con mal humor cuando alguien hace esto? Normalmente existen causas subyacentes que nos llevan a responder así ante determinados estímulos. Probablemente en algún momento de tu vida esa respuesta fue necesaria y posiblemente productiva, pero con el paso de los años dejó de serlo. No quiere decir que no te pongas de malas cuando suceden cosas que te molestan, estás en todo tu derecho. La cuestión es que si el mal humor te paraliza y te quedas estancada/o en esa emoción, no avanzarás y es probable que dejes que el mal humor -y sobre todo- las acciones de otra persona determinen tu respuesta, tu estado de ánimo y el rumbo que vas a tomar. 

Cuestiónate y cuestiona este tipo de pensamientos cada vez que aparezcan por tu mente o que sean tu respuesta ante situaciones que no tenías previstas o te incomodan, o simplemente, ante cualquier situación. ¿Para qué respondo así? ¿Qué gano respondiendo así?  Verás que empezarás a ver las cosas desde una óptica diferente y al menos te permitirás descubrir, encontrar y crear un tipo de respuesta diferente ante situaciones que antes te paralizaban o limitaban.  

Cambia el enfoque. ¿Qué significa esto? Empezar a explorar ver las cosas desde otra óptica y darte cuenta de  que existen muchas  respuestas e interpretaciones posibles ante  diversas situaciones. Si tu pareja no te llama, no quiere decir que no le interesas. Las razones pueden ser muchas: se quedó sin batería, se le pasó el tiempo y estaba muy ocupado en el trabajo y no pudo, o simplemente se le olvidó. La conclusión de que no te quiere es tuya, has sidoquién decidió darle esa interpretación a la llamada. (En el remoto caso de que sea cierto, habrías de agradecer darte cuenta de que estás con alguien que no se interesa por ti, y la decisión, una vez más, está en tus manos. ¿Qué haces con una persona que no te quiere? La decisión de seguir o no, es tuya. La otra persona no tiene que quererte por decreto.) Regresando al punto inicia de este párrafo, la cuestión aquí es darte cuenta de que tienes una multiplicidad de explicaciones para cada situación y eres tú quién elige con cuál quedarse.  ¿Decides quedarte con la interpretación que te minimiza y hace sentir mal o decides darle una lectura a los hechos en la que puedas rescatar algo de la situación, y sobre todo de ti misma/o para seguir adelante? 

 ¿Te das cuenta del enorme potencial que este cambio de actitud puede tener para tu vida? Tienes la enorme posibilidad de ser tú, y sólo tú, quién decida cómo sentirse ante lo que ocurre. La verdad es que nadie puede hacerte sentir mal si tú no le das permiso previamente.  

¿Me cuentas en la sección de comentarios que opinas de esto y si lo has aplicado en tu vida? Me interesa mucho tu opinión. 

Nos vemos, que tengas un excelente inicio de semana. 










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miércoles, 19 de julio de 2017

Entre un jilguero y una botella de vino


Desde niña siempre quise participar en un club de libros. ¡Me llevó 51 años cumplir el deseo!


Este año me invitaron unas amigas a participar en uno, y por razones diversas, hasta la semana pasada pude asistir.  El libro que eligieron las participantes fue El jilguero, de la autora estadounidense Donna Tartt. El libro "de bolsillo", en su versión en español, tiene 1145 páginas. Fue muy emocionante leerlo, con la encomienda de terminarlo para la reunión, que fue un jueves a las 7 de la noche. En realidad llegamos a las 8 (7 con puntualidad chilanga) y considerando que esta Ciudad de México es caótica, y con la lluvia más.


Organicé mis lectura para acabar un par de días antes, pero no contaba con los imprevistos de la vida. Falleció un querido amigo en esos días y me quedé sin ganas de leer, o para fines prácticos, de hacer cualquier cosa. En fin. Un día antes leí 250 páginas y a las 5 de la tarde del mismo jueves acabé las que me faltaban. ¡No podía llegar a mi primera sesión del tan ansiado club sin acabar el libro!
Disfruté todo el proceso, desde la lectura hasta la reunión con ese fantástico grupo de mujeres que conforma el Círculo de Lectura, Club del Libro o Aquelarre Literario. No sabría como llamarlo (eso si, va con mayúscula), pero está lleno de energía, inteligencia y mucha diversión.


Cada una aportó una visión diferente sobre el libro. A mi me gustó mucho, Donna Tartt escribe con un detalle impresionante. Tuve la sensación de estar leyendo, literalmente, un cuadro de la escuela flamenca de pintura. La obra gira en torno al robo de la obra El Jilguero de Carel Fabritius (1622- 1654), durante una explosión que se da en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, consecuencia de un atentado terrorista. El personaje principal es Theo Decker, joven de 13 años que está con su madre ese día en el museo. Ella muere y la vida de Theo cambia para siempre. En medio de tierra, agua, gente confundida, cadáveres, acompaña en sus minutos finales a un anciano que está en la misma sala de la galería que él con su nieta y le pide que se lleve el cuadro de Fabritius. El se lo lleva en medio de la confusión. A partir de ese momento su vida transcurre en un permanente caos, en Las Vegas, nuevamente en Nueva York, Europa y conoce personajes entrañables como Boris y Hobie, Pippa, Andy, Popchik (es un perro, pero es un personaje importante de la novela) y otros que se cruzan con la vida y muerte que como constante, le acompaña en todo momento.


La ambientación en Nueva York, en medio de antigüedades y del mundo de los anticuarios y la aristocracia de la ciudad está muy bien lograda. Los personajes tienen una personalidad clara, los agradables son entrañables y los detestables, verdaderamente odiosos.


Dicho esto, regreso al grupo de mujeres que nos reunimos en torno al libro, a buenos vinos y una rica cena preparada por la anfitriona. No sabría decir qué gocé más, si el proceso de leer a Tartt o la reunión misma.  Cada lectora un mundo, una visión, una pasión. En conjunto encontramos detalles y perspectivas que individualmente no habíamos percibido o que pasamos de largo. Nos reímos mucho de las ocurrencias, de los personajes favoritos de cada quién.  Boris se llevó una ovación compartida, alguien a quien uno debería encontrar alguna vez en la vida.  Yo lloré por momentos y me angustié también, sobre todo cuando Popchik estaba involucrado o parecía que quedaría a la deriva.


No hay duda, un buen libro, una buena autora, un buen vino, una buena cena y un extraordinario grupo de mujeres son en conjunto un gran pretexto para reunirse y disfrutar el placer de la lectura y la compañía.


Por cierto, si a alguien le interesa, pueden descargar gratuitamente aquí el primer capítulo de El Jilguero.


¿Alguno/a de ustedes ha participado en un grupo de lectura? ¿Han leído este libro o a Donna Tartt? Me encantará escuchar sus historias. Me pueden dejar sus ideas aquí abajo en la sección de comentarios.
Saludos.
@LaClau

Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 17 de julio del 2017.

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lunes, 17 de julio de 2017

Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda




¿Qué  áreas tienen que estar presentes en tu agenda y programa de trabajo?  Son 8 las que no pueden faltar. Si alguna tiene mayor peso, o alguna está ausente, seguramente te encontrarás viviendo con altibajos y en desequilbrio. ¿Qué significa esto? Que seguramente no te sentiras bien del todo y tendrás una sensación interna de que algo está faltando. Ahora verás por qué: 


Los planos o áreas a las que me refieron son las siguientes:

  1. Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo espiritual, de actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?
  2. Salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?
  3. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos y otras personas de la familia. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fortaleza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? 
  4. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. 
  5. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  6. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
  7. Entretenimiento y diversión. Sin duda, esta es un área vital de nuestra vida y en nuestra cultura no se le da la importancia y muchas veces, tampoco el tiempo que amerita. El ocio, la diversión y el tiempo de esparcimiento son esenciales para nuestra vida y para nuestro equilibrio y paz. Vivir sólo para el trabajo puede generar un terrible desequilibrio en nuestra vida y salud. ¿Qué haces cuando no "debes" hacer cosas? ¿Le dedicas tiempo a las actividades que te producen alegría y satisfacción? La alegría es una gran medicina para nuestro organismo, y no llega gratis, es algo que también debemos cuidar y procurar.  ¿Le das tiempo en tu agenda?
  8. Espiritualidad. En un mundo tan material como el que vivimos, en el que apenas tenemos tiempo a veces para comer, pareciera que dedicarle un horario a la espiritualdad es una pérdida de tiempo.  Nada más equivocado de "ganarle tiempo al tiempo" saltándonos esta dimensión tan importante de nuestra existencia.  Esta área tan poco apreciada es una de la cual obtendrás enorme fortaleza y seguridad para vivir una vida que te guste y te haga sentir bien. ¿Le dedicas tiempo a la semana? ¿Qué papel juega en tu vida en general? 

La forma en la que organicemos este todo y en que le demos forma a estas partes determinará y afectará nuestros días. 

¿Cómo organizas en general tu agenda? ¿Consideras estas áreas? ¿A cuál le dedicas más tiempo, esfuerzo y pensamiento? 

Analiza tu agenda las últimas dos semanas y date un tiempo para estudiarla. ¿Qué dice ello de tus prioridades? Si para ti es muy importante el desarrollo espiritual, pero no le dedicas tiempo, encontrarás que hay una contradicción entre lo que dices y haces. Evidentemente, estás generando un foco de estrés en tu vida. Piensa en qué otras áreas de tu vida hay contradicciones  y qué podrías hacer para vivir con mayor equilibrio. 

Por esto es que considero que nuestra agenda de trabajo y la forma en la que nos organizamos es tan importante para vivir bien, en paz y poder conseguir lo que nos proponemos en la vida.  La felicidad no llega sola, es un proceso al que le debemos dar forma. Cumplir metas, hacer cosa que nos estimulen y gusten son pasos para alcanzarla. 

¿Estás dedicándole tiempo a lo que te importa y hace sentir bien, útil y productiva/o?

Cuéntame cómo te organizas y qué haces para hacer las cosas que te gustan. Puedes dejar tus ideas en la sección de comentarios aquí abajo. 

Saludos y excelente inicio de semana.





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lunes, 10 de julio de 2017

¿Cómo me organizo si estoy de malas?



¿Te ha pasado, que estás de malas y no tienes ganas de hacer nada? Te entiendo perfecto. De malas todo se ve gris y pensamos que nada tiene sentido, o pensamos que lo que sentimos en ese furibundo momento será para siempre.

Te tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala: tu malestar es real y si, estás como el mismísimo demonio. Es cierto. La buena: no depende de nadie más que de ti cambiar de ánimo.

¿Y que tiene esto que ver con tu agenda y tu propia organización personal? Todo. Somos personas integrales y holísiticas, y lo que sucede en un área tiene efectos y consecuencias en todas las demás, estemos concientes de ello o no.  Tu vida seguirá marchando, estés o no de buenas, y si decides que el mal humor tome las riendas de tu camino, no estoy muy segura de que el puerto de llegada sea el lugar al que verdaderamente quieres ir.

"Pero estoy de malas y no me da la gana organizarme." Está bien. Es muy válido. A todas y todos nos ha sucedido, la cuestión es que en teoría, con el paso del tiempo deberíamos aprender a manejar nuestras emociones y aprender a dirigirlas de manera constructiva hacia nosotros y hacia los demás. (Por cierto, esa es una de las diferencias entre un adolescente y una persona madura... la incapacidad para manejar constructivamente las emociones y dejarse llevar por ellas.)

Estás de malas y tienes que organizar tu vida esta semana. ¿Qué vas a hacer? Tienes varias opciones, esperar a que el mal talante te pase, lo cual puede suceder hoy mismo o tal vez en unos días o cambiar de emoción y de actitud. En lo personal, me gusta más lo segundo.

Te cuento lo que hago cuando estoy así y necesito cambiar de ánimo para organizarme, hacer algo, hablar con alguien, dar una conferencia, asistir a una reunión o simplemente, pasar el resto del día de un humor distinto.

  1. Hago una pausa y respiro. Si, así de simple y evidente. Dejo lo que estoy haciendo y me doy unos minutos, que pueden ser hasta media hora a veces, detengo todo lo que estoy haciendo y respiro profundamente. Me concentro en el aquí y el ahora. Eso, inevitablemente, cambia mi actitud físicamente y me permite reorientar mis pensamientos. 
  2. Me hago preguntas relevantes (para mi en ese instante). La más importante normalmente es: ¿Qué gano si sigo de malas, qué beneficio obtengo de hablar con fulano de tal de malas, de ir a la reunión con este genio, de salir a dar una plática con esta cara de pocos amigos? Normalmente acabo riéndome y sobre todo, tomo conciencia de dos cosas: que el mal humor es un estado de ánimo, no una condición permanente y que normalmente cierra más puertas de las que abre. 
  3. Medito unos minutos. Una de las sensaciones que más  me gustan es "estar en mi interior". En mi caso, la "Preparación del Campo de Zhi Neng QiGong"  me resulta muy útil y casi por arte de magia me coloca en otra posición de tranquilidad y mayor claridad. Si no sabes qué hacer, busca guías para meditar, hay muchas, emplea la que te resulte mejor. Esto es algo personal y cada quien encuentra aquella práctica con la que se siente mejor.
Normalmente, después de estas tres cosas, me encuentro de un ánimo mucho más creativo y constructivo para seguir andando. Mi ánimo mejora y consecuentemente mi actitud.

¿Te das cuenta de cómo puede esto cambiar la estructura y el desenlace de tus días? No es lo mismo organizar tus actividades cuando lo único que quieres es romperle a alguien un sartén en la cabeza, que de buenas y cuando estás dispuesta/o a convertir ese sartén en una obra de arte.

Como te he venido contando las últimas semanas, tu agenda y tu manera de organizarla es muy importante para cumplir tus metas y para sentirte muy cómoda/o en tu piel y en tu vida. ¿Vale la pena intentar organizarla de buenas y con buen ánimo, no crees?

La próxima semana te voy a dar consejos sobre los aspectos de tu vida que no debes perder de vista a la hora de organizarte y poner fechas y horarios en tus actividades.

Por si te has perdido las entradas anteriores, aquí te dejo las ligas:


Recuerda dejarme tus reflexiones e ideas aquí abajo en la sección de comentarios. Me interesa mucho saber qué haces tú cuando estás de malas y necesitas cambiar de estado de ánimo.

Saludos. Que tengas una gran semana.

Claudia


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domingo, 2 de julio de 2017

Donde pones la mente, pones la energía



Es tan evidente y nos cuesta tanto comprenderlo: donde pones la mente, pones tu energía. 

Esto lo aprendí en mis clases de ZhiNeng Qi Gong hace años, con mi profesor Eduardo García Osegueda. En ese momento no comprendía la magnitud de la enseñanza ni lo importante que es tenerlo presente en nuestro día a día. 

¿A qué se refiere esta frase? A algo muy claro y que en oriente conocen muy bien los practicantes de QiGong, de budismo y de otras  técnicas de desarollo interno, sanación  y meditación: que el poder de nuestros pensamientos es central para fortalecernos o debilitarnos. Me explico.

Nuestros pensamientos son energía, pura y clara. Somos seres de energía, ya lo decía Einstein, que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, y todo en este mundo es energía. Nosotros y nuestros pensamientos también. La energía del cuerpo y  las actividades que desarrollamos, las  llevamos a cabo en función del sentido que les damos y de la dirección que nuestra mente les indica. 

¿Sabes por qué una discusión, un pleito, un momento de violencia te desgastan tanto? Porque tu mente está concentrada en ellos y por lo tanto, toda la energía de tu cuerpo la estás dirigiendo hacia esos pensamientos. ¿Te ha sucedido que estás con personas que cuando se van te dejan agotadas? Son esas personas que no cesan de hablar y que siempre tienen problemas que contar y que no dejan que se hable de otra cosa más que de su situación, y uno acaba prestando atención a ellas y sólo a ellas, y al final sientes como si les hubieras dado toda tu energía. Es cierto, se las diste, pues pusiste toda tu atención en el malestar que te transmitieron y te quedaste casi sin fuerza. 

Sucede lo mismo en nuestras actividades diarias y en aquello a lo que prestamos atención. 

Cierra tus ojos un par de minutos y revista todas las actividades que hiciste la semana pasada, o simplemente este día, y recuerda en qué concentraste tus pensamientos. ¿En lo que te salió bien o en lo que te salió mal, en las tonterías que hizo tu colaborador en la oficina, en el vecino latoso, en lo nefastas que son las personas que te rodean? ¿En lo bien que te salió lo que te propusiste o en lo que aún puedes hacer para cumplir tus metas, en lo amable que fue el muchacho que te acompañó con su paraguas para que no te mojaras, en lo cariñosa que fue tu pareja, en lo rico que estaba el helado que te comiste? Se trata de simples pensamientos, ¿lo puedes ver? La diferencia entre unos y otros hace una gran diferencia en tu sentir, en tu bienestar  o malestar y en los resultados que obtienes. 

¿En qué afecta esto tu vida y cómo puedes hacer algo al respecto? Me he dedicado a estudiar y analizar últimamente el impacto de lo que planeamos  y nuestra agenda de actividades en nuestro bienestar y equilibrio interno, físico y emocional. Cuando te dedicas a llenar tu agenda de actividades sin objetivos y sin sentido alguno, el resultado final es de malestar, cansancio y en muchos casos, de gran frustración. Por eso es tan importante que organices tus actividades en función de los objetivos que para ti son importantes en todas las áreas de tu vida. Que te conectes con actividades, personas y contextos que fortalezcan lo que buscas y no que debiliten tu fuerza interna. 

Insisto, lo  he dicho antes, y lo repito, no se trata de hacer afirmaciones optimistas y alejadas de la realidad tipo "soy feliz, soy feliz, soy feliz". La verdad es que sin un cambio en nuestra actitud, conciencia y sin sentido de compromiso, estas no son nada más que palabras vanas y vacías.  Una vez que tomas conciencia de las fuerza de tus palabras, de la importancia de canalizar tu energía y tiempo en aquello que tiene significado y valor para tí y te organizas siendo congruente con esto, te darás cuenta de que los resultados que obtendrás te harán sentir bien y encontrarás enorme satisfacción  y provecho en lo que haces. 

Si dedicas tu energía a hacer cosas que tienen importancia para otras personas, en lo que son o hacen los demás y en ver qué hacen tus vecinos, hermanos, amigos y no en lo que haces y eres tú, estás poniendo tu mente y tu energía en los demás.  Qué manera tan absurda de desperdiciar nuestro tiempo (recurso irrecuperable) y nuestra energía, ¿no crees?

¿Te hace sentido esto? ¿Lo has sentido y te ha pasado?

Te invito a que revises tu agenda de actividades y programa de trabajo la próxima semana desde esta óptica y veas si lo que vas a hacer y el tiempo que vas a invertir en ello es resultado de lo que te interesa o estás cumpliendo requisitos ajenos. ¿Vas a ver a una persona que realmente quieres ver o agendaste una reunión con ella por culpa o porque te sientes obligada? Te garantizo que haber tomado una decisión así no te hará sentir mejor pues irás con enojo por no estar haciendo otra cosa. La culpa es un gran vampiro de energía. Si no tienes manera de cambiar la reunión, cambia tu actitud y disfruta el encuentro. Decide TU estar bien y en paz en esa cita. La otra persona no tiene responsabilidad sobre tu bienestar, tú si.  Revisa el resto de tus actividades y citas. ¿Qué encontraste? 

Si me dejas tus reflexiones y experiencias aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer mucho. 

Que tengas una gran semana.



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domingo, 25 de junio de 2017

La fuerza de tus palabras



¿Te has sentado alguna vez a pensar con qué palabras defines, describes y cuentas tu vida, tus días, lo que te pasa, lo que haces?  

Las palabras construyen realidades. 

Las palabras que usamos para definir nuestra vida marcan y definen tu presente y tu futuro. 

Reflexiona dos segundos: ¿Cuáles fueron tus primeros pensamientos esta mañana al despertar y abrir los ojos? El ánimo y actitud no son iguales si te dijiste: "Uff, tengo que levantarme" que "Qué increíble, tengo cosas que hacer".   No es lo mismo que te digas: "Soy una idiota" a "Mira lo que estoy aprendiendo". 

Cuando planeas tus actividades diarias, semanales, mensuales, tu proyecto de vida, hace una gran diferencia que te digas: "Tengo que hacer esta lista interminable de cosas y actividades" a "Quiero hacer estas cosas que me motivan y me dan enorme satisfacción, o quiero hacer estas cosas que me producen placer y me acercan a mis metas y objetivos". 

¿Ves y sientes la diferencia? 

Por ello es tan importante tomar conciencia de lo que te dices y las palabras que empleas para describir tu vida y tus actividades.  Cuando te sientas a organizar tu agenda es importante que visualices lo que vas a hacer en el contexto de una historia que te fortalezca y haga sentir valiosa/o.  Me explico. 

Las actividades con las que llenamos nuestra agenda diaria es la suma de acciones que buscan hacerte llegar a alguna parte o que buscan acercarte a una meta o a algo que para ti tiene significado.  Si pones en tu agenda de actividades que tienes que limpiar tu casa, organizar el despelote que te rodea y pagar las cuentas y recibos, es altamente probable que tengas poco interés en hacer las cosas o que pienses que estás invirtiendo valiosísimo tiempo de tu vida en actividades poco estimulantes.  

Pagar las facturas, limpiar  y organizar no son un fin en si mismas, son medios para cumplir objetivos. Son acciones que forman parte de un objetivo mayor: estar en paz, en armonía para poder dedicar tu mente y tiempo a cosas que te permiten hacer otras que también son gratificantes.  Es difícil trabajar en un espacio desordenado, tener deudas a muchas personas les quita el sueño  y obvio, no pueden concentrarse en otras cosas. Estar en orden y coordinar bien las actividades en casa y en el trabajo permiten mayor sincronización de actividades, te hace sentir bien y te permiten vivir como te gusta. 

Date unos momentos para ver tu agenda de actividades esta semana y pregúntate ¿Qué significan estas actividades para mi?  Si son requisitos que ya ni te planteas, es un buen momento para que le des a tu agenda una perspectiva diferente.  Estás invirtiendo el recurso más valioso y no renovable que tienes: TU TIEMPO. ¿Le dedicas tiempo a acciones, personas, citas, reuniones que no significan nada para tu proyecto más importante, que eres tu misma/o?  

Date el tiempo y el espacio para ver esas actividades desde una óptica que te fortalezca y empodere y no desde una que te canse  y debilite.  Visualiza y define esas acciones desde un plano mayor, desde una óptica en la que comprendas que juegan un papel en la historia que estás construyendo de tu vida.  Escribe tu historia con palabras adecuadas y que reflejen tu valor y lo que para ti tiene significado. 

Cada cita de tu calendario debería representar un paso hacia un objetivo que te acerque a ser la persona que te interesa ser y a cumplir los objetivos que te mueven. Esa agenda -digital o manual- es una hoja de ruta hacia tus metas personales, familiares, profesionales, financieras, de salud. ¿Cómo quieres sentirte, verte y qué quieres estar haciendo y viviendo hacia final de año? ¿Cada una de las actividades que tienes calendarizadas son pasos que te acercan a eso que buscas? 

Las palabras pueden ser tus aliadas o tus enemigas a la hora de planear tus actividades y de definir tus metas. Si te cuentas una historia en la que no eres más que un ser pasivo que llena el requisito de hacer cosas "porque las tiene que hacer" es muy probable que te sientas sin motivación alguna para llevarlas a cabo.  Si te cuentas una historia en la que cada cosa que haces forma parte de tu plan de vida y todo está articulado para ayudarte a cumplir tus objetivos, te garantizo que llevarás a cabo tus actividades con otra actitud y tendrás más energía y más creatividad. 

Somos personas integrales y  todo lo que hacemos afecta todas las áreas de nuestra vida.  Si te visualizas así, te aseguro que verás la importancia de hablar de ti, de lo que haces y de lo que te importa con palabras que te alienten y fortalezcan, no con aquellas que te minimizan y debilitan. 

¿Me cuentas qué te ha parecido esto y me cuentas tu experiencia?

Saludos y excelente inicio de semana. 







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lunes, 19 de junio de 2017

Maravillosos lunes



Los lunes pueden resultar días insípidos y poco motivantes. Después de un fin de semana ¿quién quiere trabajar?  

La respuesta inmediata puede ser: Yo no. 

Sin embargo, la respuesta puede ser otra, y no depende de nadie más que de uno/a. ¿De qué depende? De lo que haces y qué tanto te gusta. 

Si, así de claro: si lo que haces no te gusta, no te apasiona y te ahoga en la monotonía, ¿quién quiere que llegue el lunes? No se trata de hacer afirmaciones tipo: "los lunes me apasionan" ni mucho menos. Se trata de hacer un ejercicio de absoluta sinceridad con uno mismo y descubrir por qué lo que haces no te apasiona. 

Soy de la idea de que la vida se va muy rápido como para dedicarla a cosas que no nos hacen felices ni mejores y que no contribuyen a que el mundo en el que vivimos (y que empieza en nuestra propia casa) sea mejor.  No estoy diciendo, tampoco, que tires todo a la borda y que averigües en el proceso qué te gusta. Si estás en la posición financiera, familiar y laboral de hacerlo, adelante, pero la mayoría de las personas no. 

Chi va piano va lontano, dicen los italianos. Quien va despacio llega lejos. 

A mi me ha funcionado en la vida hacer muchas cosas que me gustan y no dedicarme sólo a una.  La felicidad es un proceso, no un punto de llegada, y el proceso de cumplir metas que me he pleanteado, todo lo que aprendo en el camino, las preguntas que me hago, las personas que conozco en el trayecto y los resultados que obtengo -aunque me equivoque- me fascinan. Es la suma de todos esos factores la que me hace feliz. 

Por supuesto que he vivido momentos en los que lo hago que no me gusta. Se ven señales rojas por todas partes, sobre todo cuando los lunes y todos los días en la mañana me aferro a las cobijas y no quiero salir de mi guarida nuclear llamada cama. Es el primer indicador de que algo en mi vida no va bien.

Cuando eso sucede es el momento de tomar decisiones. Nadie mejor que uno para saber qué te gusta y qué no.  Las causas de nuestro malestar pueden ser muchas: desde la jefa, los compañeros de trabajo, el transporte, el tráfico, muchas causas externas, pero en el fondo, es la decisión que uno toma sobre cómo enfrentar aquello lo que hace la diferencia.  

¿Qué puedes hacer?
  1. Haz una lista escrita, o mental, de las cosas que haces todos los días y observa cuáles te gustan, te apasionan y cuáles de plano, no te motivan en lo más mínimo. 
  2. Cuando veas lo que te motiva y lo que no, analiza que es lo que te gusta de lo primero, y qué es lo que no de lo segundo.  
    • Sobre esto último: ¿Hay algo que puedas modificar? Recuerda que a las demás personas no puedes cambiarlas, lo que si puedes es cambiar tu actitud respecto a la situación.  
    • ¿Qué tendría que suceder para que te gustara estar en donde estás? ¿Hay algo que puedas hacer al respecto? Si la respuesta es si, manos a la obra. Ponte metas y tiempos para hacerlo. 
    • Si la respuesta es no, es tu decisión seguir invirtiendo tiempo -el único recurso que no puedes recuperar- en ese lugar o en esa situación. 
La vida consiste en tomar decisiones, y no decidir es una manera de decidir. A nadie puedes hacer responsable de tus decisiones, son tuyas, y a ti te corresponde hacer lo necesario para vivir lo que te gusta, motiva, hace feliz y saca lo mejor de ti. 

Si los lunes empiezas mal, es altamente probable que el resto de la semana el panorama no mejore. ¿Por qué no invertir un momento en desmenuzar este lunes para ver qué rescatas de él y qué puedes modificar para vivir lo que te gusta? Sería una pena desperdiciar el próximo lunes con lo mismo, y así sumar lunes frustrantes a lo largo de la vida ¿no?

Recuerda, para llegar lejos, empieza despacio, empieza rescatando este lunes y el próximo para que las semanas que vives, planeas y organizas valgan la pena y saquen lo mejor de ti. 
No olvides dejarme tu opinión aquí abajo en la sección de comentarios y cuéntame qué haces cuando te enfrentas a situaciones así. ¿Te gustan los lunes?









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domingo, 11 de junio de 2017

¿Tu agenda refleja el rumbo que quieres para tu vida?




He sido una persona organizada a lo largo de los años, pero hoy tengo interés en organizar mis prioridades de otra manera, no en función de listas y actividades que pueden volverme loca y saturar mi agenda sin cosas que necesariamente sean las que quiero.  ¿Les suena conocido? ¿Conocen esas largas e interminables  listas de "cosas que hacer" que lo dejan a uno siempre con la sensación de no haber cumplido con las metas? Creo que hemos planeado de manera errónea nuestra vida. La pregunta de fondo debería ser ¿En función de qué objetivos organizas tus actividades? ¿Tu agenda refleja a la persona que eres hoy y es congruente con el rumbo que deseas tomar en tu vida? 

Junio me gustó para repensarme.

No sé ustedes, pero he tenido la costumbre durante más de cincuenta años de sentarme a reflexionar sobre el rumbo de mi vida en diciembre. Muy típico de las fiestas decembrinas. El problema con ello,  es que la reflexión y los propósitos desaparecen normalmente para la tercera semana de enero.

Poco eficiente el asunto ¿no? Por ello, y en parte debido a que este año se ha convertido en un espacio de tiempos de reflexión, trabajo introspectivo y mucha observación, me he dado cuenta de que pensar en el camino por el que andamos no debería ser cuestión de una vez al año, en medio de la euforia decembrina.  La vida se va muy rápido. MUY. En este trayecto del camino en el que una no se hace más jóven y si tiene mayor claridad sobre lo que quiere, esta labor debería ser diaria. Como ello tampoco resulta factible en un ritmo de vida urbano y muy defeño (con tráfico y acelere cotidiano en la jungla asfáltica) si deberíamos dedicarle por lo menos una pensada una vez al mes, y cada semana para ver si estamos siguiendo el camino que queremos.

Como dice Tony Robbins, muchas personas nos hemos convertido en grandes administradores de minucias cotidianas. "Tengo que ir a la tintorería, ir al super, escribir un artículo, dar una conferencia, visitar a mis amigos, pasear a las perritas, organizar la casa, dar instrucciones al equipo, planear, organizar, supervisar.... y un larguísimo etcétera." ¡Es terrible! Al final, parece que vivimos para administrar una larga lista de cositas que saturan nuestra agenda, nuestros días y nuestra tranquilidad física y mental.
 
Seguir así implica seguir administrando actividades y no actuando en función de objetivos mayores. Como somos seres integrales y nuestra vida es holística, lo entendamos o no, deberíamos planear desde esta óptica, y esta la invitación que le hago a  quien lea esto. ¿A dónde quieres llegar en las diversas áreas de tu vida? ¿En dónde quieres estar en términos financieros, físicos, emocionales, de pareja, de familia, profesionales, intelectuales, espirituales, de salud? ¿Cuáles son tus objetivos en estas áreas, ya los definiste de manera clara y con fechas de cumplimiento? Si no lo haces, te tengo una noticia, es un hecho que difícilmente los alcanzarás. ¿Quieres bajar de peso, pero no has definido exactamente cuánto y para cuándo?  Da lo mismo lo que comas, el ejercicio físico que hagas y tu actitud ante la comida. ¡No sabes a dónde quieres llegar! ¿Quieres tener más recursos financieros? ¿Cuánto quieres tener en tu cuenta para final de año, en 10 años? Si no defines esto, tampoco sabrás qué tienes que hacer para obtener lo que deseas. ¿Quieres mejorar tu relación de pareja? ¿Qué significa para ti hacerlo, tener más sexo, conversar más, viajar más? Es lo mismo, tienes que definirlo.

¿Ves porque digo que hacer este ejercicio una vez al año es una pérdida de tiempo? Es a ti a quien se le va la vida cada año y quien cada año se da cuenta de que no cumplió todo lo que se planteó, quien se siente frustrado o frustrada y quien tendrá que lidiar con la insatisfacción de las metas no cumplidas.

Por ello, te invito a hacer lo que estoy haciendo: tomar lápiz y papel (para esto me gusta escribir a mano y no frente a la computadora, pero cada quien su estilo) y escribir específicamente todo lo que quiero en las áreas de vida que hoy son importantes para mi. El ejercicio implica plantearme con precisión qué quiero en cada área, cómo me veo con ello y desglosar las metas en meses, semanas y días, para darme una idea de lo que debo hacer por día, y cómo debo acomodar mi agenda para poderlo cumplir.

¿Qué dices? ¿Te animas a hacerlo?
No dejes de contarme aquí  en la sección de comentarios lo que piensas y cómo te estás organizando.
Saludos y que tengas un excelente inicio de semana.

Claudia 






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viernes, 24 de marzo de 2017

De polvo, tiempo, sueño y agonía




Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges

Hace meses me pregunto ¿qué sucede en el mundo? Confieso que no lo comprendo. Leo explicaciones de toda naturaleza y me parecen reales, pero en el fondo limitadas. 


Hace no mucho tiempo,  la historia reciente parecía relativamente lineal y la sucesión de acontecimientos lógica: de la Segunda Guerra a la Guerra Fría, de la caída del Muro de Berlín al mundo multipolar, de los nuevos liderazgos a la globalización. Los vasos comunicantes eran claros.

Hoy todo parece inconexo, y sin embargo, vivimos una realidad hiperconectada.  El ciclo de las noticias se acorta por segundo y “el hace mucho tiempo” puede consistir en un par de años, meses o hasta días.  Los hechos excepcionales se transforman en cotidianos, la verdad se confunde con la mentira, lo externo entra a nuestras casas.

Consumimos violencia y nos sorprendemos por su existencia en nuestra vida; respiramos malestar y esperamos que un día –sin razón alguna- todo sea bienestar; cambiamos adjetivos por ideas y todas y todos  nos consideramos jueces de lo correcto.

Nuestras certezas se han convertido en blancos en movimiento.  La Unión Europea es un claro ejemplo de esto.  Hemos sido testigos los últimos años de su consolidación, y de repente aparece Brexit, sacudiendo los cimientos de su razón de ser. Olvidamos, seres históricos finalmente, que la constante fueron las guerras y que la paz y la armonía la excepción. ¿Será que nos enamoramos de la idea de la paz y ello nos hizo olvidar que el enfrentamiento ha sido lo que ha caracterizado la historia de la humanidad?  Nos ha sorprendido, y asustado, la llegada de Trump y el radicalismo de su discurso y sus acciones, sin embargo, no es la primera vez que se vive; si es la primera vez que a generaciones enteras les toca escucharlo de viva voz, percibirlo y observarlo.

Hoy tenemos más información que nunca, nos enteramos de los sucesos a la velocidad de un tuit y sin embargo, no sabemos cómo responder ni enfrentar los desafíos. Necesitamos pensar, planear y reflexionar y la velocidad con la que vivimos hace que cualquiera de las tres opciones parezca una pérdida de tiempo. Actuar es la solución, ¿pero para qué y hacia dónde dirigirse?  

Pensamos que somos los actores de este gran escenario, pero lo que pasa cada día parece demostrarnos que somos las simples piezas de un gran tablero de ajedrez y que desconocemos que Dios detrás de Dios la trama empieza.

Imagen: Max Pixel


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